Una pollería ubicada en la avenida Pacasmayo, en San Martín de Porres (SMP), fue objeto de un nuevo ataque armado.
La ráfaga de fuego fue luego de que su propietaria hiciera pública la extorsión de la que es víctima.
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El incidente de violencia, que confirma la escalada de la delincuencia en el distrito, se produjo cuando delincuentes a pie se acercaron a la fachada del local comercial para disparar a quema ropa.
Producto de la intervención violenta, sembraron el terror entre quienes se encontraban en el establecimiento y en los alrededores.
La dueña de la pollería en San Martín de Porres mostró su indignación y miedo ante la repetición de los atentados.
Dueña de pollería relata ciclo de amenazas
La dueña del local denunció que las amenazas de extorsión han sido constantes durante un mes.
Los avezados delincuentes incluso dejaron una nota con un mensaje intimidante que detalla sus intenciones criminales.
El comunicado advirtió: “Buenas noches el siguiente comunicado es para el dueño de esta pollería, es para informarte que te comuniques al número siguiente, de lo contrario, tu local tu familia, tú y tus empleados serán víctimas de nuestra violencia”.
Lamentablemente, tras la denuncia de estas amenazas, la pollería en San Martín de Porres fue atacada de nuevo.
Las imágenes registraron el caos y el pánico que se desató en la zona tras oírse los disparos.
Clientes, trabajadores y transeúntes se arrojaron al piso, algunos cayeron y otros incluso se desmayaron por el susto.
Renuncias por temor
La empresaria del rubro gastronómico lamentó la situación y el grave impacto que estos continuos atentados han tenido en su negocio y su personal.
La repetición de los ataques y la constante amenaza ha provocado un éxodo de trabajadores. La dueña señaló:
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“Hace un mes venimos recibiendo amenazas, hace dos semanas fuimos atacados en este local, atacaron con armas (…), la verdad el personal ya no quiere trabajar, estoy teniendo muchas renuncias, estoy quedándome sin personas, están con mucho miedo”.
Ante este panorama de inseguridad y la falta de tranquilidad, la propietaria, que antes dudaba, ahora ha tomado la decisión de cerrar su negocio definitivamente.










