La delincuencia en el Perú no deja de mutar, adoptando fachadas aparentemente inofensivas para camuflar actividades ilícitas. La Policía Nacional del Perú (PNP) ha puesto al descubierto una cínica modalidad de extorsión que afectaba a cientos de transportistas en Lima Norte y el norte chico: la venta obligatoria de “polladas” mensuales como condición para no atentar contra sus vidas.
El teniente general PNP Manuel Lozada, director nacional de Investigación Criminal (Dirnic), detalló que esta red operaba bajo el nombre de ‘Los Despiadados 2’. Tras un operativo que culminó con la captura de 15 presuntos integrantes, las investigaciones revelaron un sistema de cobro sofisticado que combinaba la tecnología de billeteras digitales, como Yape, con métodos de coacción social.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Escándalo por cuatro cédulas escrutadas encontradas en la basura: identifican a taxista que trasladó material electoral
PNP detalla modus operandi de ‘Los Despiadados 2’
La organización criminal no se limitaba a un solo sector. Sus víctimas incluían conductores de empresas interprovinciales, taxis, colectivos y mototaxis en localidades estratégicas como Chancay, Huaral y Barranca. Según las autoridades, la banda lograba recaudar entre 5 y 6 millones de soles anualmente producto de estas actividades.
“Los cobros eran diarios, de acuerdo al tamaño del vehículo. Si un conductor se retrasaba en el pago de la pollada o el cupo, le imponían multas. Ya no pagaban los 20 soles normales, sino que les duplicaban o triplicaban el monto”, precisó el general Lozada.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Abogado pasó bochornoso momento en plena audiencia virtual tras descuido: “Apague su cámara, por favor”
Entre los detenidos destaca Ángel Alberto Rosales Guzmán, alias ‘Negro’, quien habría tomado las riendas de la organización tras la reclusión de su anterior cabecilla, Lucio Moreno Jaque, en un penal de Puno. Los delincuentes utilizaban el esquema de las polladas no solo para blanquear el dinero, sino para mantener un control estricto sobre el gremio de transportistas, asegurando un flujo de caja constante bajo la amenaza directa.
Este golpe policial representa un avance significativo en la lucha contra la inseguridad en las rutas del norte del país, aunque las autoridades advierten que las investigaciones continúan para desmantelar por completo las ramificaciones financieras de esta red que mantenía en vilo a los trabajadores del volante.










