La ciudad de Trujillo se encuentra sumida en la indignación tras conocerse la liberación de uno de los miembros más peligrosos de la organización criminal ‘Los Pulpos‘. Se trata de alias ‘El Cocinero’, un sujeto que, según investigaciones de la Policía Nacional del Perú (PNP), estaría directamente implicado en una serie de secuestros que han conmocionado al norte del país.
El general Franco Moreno Panta, visiblemente consternado, manifestó el malestar que impera dentro de la institución policial. “Jurídicamente nos sentimos desamparados”, declaró el alto mando, quien criticó duramente que, tras un arduo trabajo de inteligencia y captura, los operadores de justicia permitan que delincuentes de alta peligrosidad regresen a las calles.
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Al momento de su detención, a ‘El Cocinero’ se le incautó un arsenal que incluía un arma de fuego y dinamita. Más grave aún, las autoridades hallaron un teléfono celular con evidencia irrefutable: coordinaciones, seguimientos y directivas para el secuestro de un minero en Áncash —a quien le mutilaron los dedos—, así como detalles sobre el rapto de un pastor evangélico y el seguimiento al empresario del caso ‘Pantera’.
PNP siente un mensaje de impunidad para la delincuencia
A pesar de que el Poder Judicial otorgó inicialmente cinco días de detención preliminar, el plazo terminó con la puesta en libertad del sospechoso. “¿Para qué fueron esos cinco días? ¿Para decirle ‘vete a tu casa’? Es un mensaje de impunidad para la delincuencia en Trujillo”, cuestionó Moreno Panta.
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Este no es un caso aislado. El general recordó el precedente de alias ‘El Ángel’, un sicario confeso de cinco homicidios que también fue liberado bajo circunstancias cuestionables y que, hasta la fecha, no ha podido ser recapturado.
La controversia apunta ahora a las fiscales María de los Santos Cáceres Rodríguez y Diana Reina Castro, y a la jueza encargada del caso, quienes habrían tomado decisiones que, según la PNP, comprometieron la investigación. Mientras la policía “da el rostro” en la lucha contra el crimen organizado, el sistema de justicia parece abrir una puerta giratoria que devuelve el terror a las familias trujillanas.








