El silencio habitual de la provincia de Carlos Fermín Fitzcarrald se vio quebrado por el llanto y la indignación. La noche del domingo, el féretro de Marlene Rucana, la joven policía de 27 años cuya vida fue truncada por la violencia, retornó a su tierra natal, San Luis, en la región Áncash.
En un ambiente cargado de dolor, amigos y familiares recibieron los restos de la suboficial, marcando el inicio de una despedida que trasciende lo local para convertirse en un símbolo de la lucha contra los feminicidios en el país.
El recorrido por las calles de San Luis no fue un acto protocolar, sino un viaje por la memoria. Los asistentes recorrieron cada rincón donde Marlene jugó y creció, recreando sus pasos por última vez antes de su descanso eterno. Sin embargo, detrás del duelo, la familia sostiene una postura firme: el entierro no es el final, sino el inicio de una batalla legal que busca la pena máxima para el responsable.
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Áncash envuelta en feminicidio PNP
La tragedia comenzó el pasado sábado 21 de febrero en la ciudad de Huaraz. Marlene desapareció sin dejar rastro, activando una búsqueda desesperada que mantuvo en vilo a la región. El principal sospechoso, José Enrique Villafán Arteaga (52), también miembro de la Policía Nacional, negó inicialmente cualquier vínculo con el hecho.
No obstante, la presión de las investigaciones y la orden de nueve meses de prisión preventiva cercaron al agresor. Sin escapatoria, Villafán Arteaga confesó la autoría del crimen y reveló la ubicación del cuerpo. Esta revelación no solo confirmó los peores temores de la familia, sino que puso en evidencia la crueldad de un victimario que compartía la misma institución que la víctima.
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Un clamor nacional por justicia
“No nos dejen, por favor. Queremos que ese señor se pudra en la cárcel”, expresó entre sollozos la hermana de Marlene, agradeciendo la solidaridad del Perú y el papel de la prensa en la visibilización del caso. La familia teme que, una vez que el ruido mediático cese, el proceso judicial pierda fuerza.
Los restos de la suboficial de tercera descansarán definitivamente en la ciudad de Huaraz a partir del próximo miércoles. Mientras tanto, la sociedad civil y las instituciones defensoras de los derechos de la mujer exigen que el sistema de justicia actúe con celeridad y severidad ante este nuevo caso de violencia de género que enluta a la Policía Nacional del Perú.








