Vilma Vidales Ramírez, la jueza que tiene el poder de inclinar la balanza a favor del pueblo o de la corrupción, salía de una diligencia de inspección en los peajes de la empresa brasilera que le dio millones de dólares a Susana Villarán.
La mencionada magistrada tiene que resolver un habeas corpus presentado por dos alcaldes para suspender el cobro en el peaje de Lurín.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Brookfield demanda al Estado peruano y Municipalidad de Lima recuerda que continúan “litigando en Washington”
Sin embargo, ‘ContraCorriente’ vigiló su andar y se topó con la sorpresa que ni siquiera quiso pagar el peaje de la coima y tomó la ruta auxiliar. La cruda realidad a causa de este cobro no la vive día a día la jueza, en cambio los moradores que transitan por acá sí.
Ciudadanos perjudicados
Una de ellas es Grace Ramírez, quien tiene cinco meses de gestación. Su embarazo es de riesgo, por lo que lleva controles hasta dos veces por semana.
Es su primer bebé. Ella va desde Lurín hasta el Hospital de Villa María del Triunfo y por cada cita médica paga 14 soles adicionales.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Susana Villarán veranea en su nueva piscina y señala que no ha coimeado: “En mi juicio se va a establecer la verdad”
Situación complicada como la que vive Telma Villanueva que, a sus 74 años, va cada domingo al cementerio a visitar a su esposo fallecido por cáncer y con su sueldo de jubilada hace lo imposible para pagar los peajes corrupto de Susana Villarán.
Tema solo encuentra paz cuando llega al cementerio a visitar la tumba de su compañero de vida, pero los gastos que le demanda no le permiten llevar más que un ramo de flores.
Mientras los que menos tienen hacen magia para pagar el peaje de la corrupción, Susana Villarán disfruta el verano en su nueva piscina privada de su casa. Y la nueva empresa Rutas de Lima ni se inmuta.










