El Callao vuelve a ser noticia por un hecho de sangre que evidencia la cruda realidad de la criminalidad juvenil. En el cruce de la avenida Nicolás de Piérola y el jirón Uruguay, a pocos metros de la parroquia Inmaculada Concepción, un hombre fue asesinado a balazos mientras conducía su vehículo. El hallazgo del coche con el motor y las luces encendidas confirmó que el ataque fue directo y sin darle oportunidad de escape.
Aunque inicialmente las autoridades barajaron la hipótesis de un intento de robo, las investigaciones de la Policía Nacional (PNP) dieron un giro drástico hacia un ajuste de cuentas. La pieza clave del caso fue la captura y posterior confesión de un adolescente de 17 años, conocido en el mundo del hampa como ‘Chatín’, quien detalló sin remordimientos los motivos del homicidio.
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Confesión y venganza en crimen del Callao: el testimonio de ‘Chatín’
Durante el interrogatorio policial, difundido por Panamericana, el menor admitió que el asesinato fue una respuesta a un atentado sufrido en su propia vivienda.
Según el testimonio del joven, la víctima habría participado en un ataque armado contra su hogar sin saber que él residía allí. “Me rayé, jefe, me rayé”, declaró el adolescente, justificando su accionar impulsivo tras sentir que su familia estaba en peligro.
El relato del menor indica que él y sus cómplices interceptaron el vehículo fingiendo ser pasajeros. Durante el trayecto, el conductor habría mencionado haber participado en un “trabajo” previo, lo que permitió al adolescente identificarlo como el agresor de su domicilio. Fue en ese momento cuando decidió abrir fuego, efectuando múltiples disparos que acabaron con la vida del hombre de manera instantánea.
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El peso de la Ley 32330 sobre los menores
Este caso se convierte en uno de los primeros en ser procesados bajo el rigor de la Ley 32330, vigente en Perú desde mayo de 2025. Esta normativa marcó un hito en la justicia penal juvenil al endurecer significativamente las penas para adolescentes de 16 y 17 años involucrados en delitos graves como el sicariato.
De acuerdo con el nuevo marco legal, ‘Chatín’ no será procesado bajo las antiguas medidas socioeducativas leves. Ahora, las penas para menores en estos casos oscilan entre los 15 y 25 años de prisión, con la posibilidad de cadena perpetua si existen agravantes.
El joven cumplirá su sentencia en centros de reclusión con regímenes especiales, pero bajo una severidad que busca frenar la escalada de violencia en zonas críticas como el Callao.










