La presidenta de la República, Dina Boluarte, parece vivir en una realidad paralela, pues, según ella, el ahora censurado ministro del Interior, Juan José Santiváñez, estaba combatiendo con éxito a la delincuencia, y el Perú es un país seguro.
La ineficiencia de las autoridades, la sensación cada vez más grande de indefensión han llevado a que el ciudadano busque justicia con gritos desconsolados, clamando ‘No queremos morir’.
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En estos dos últimos años, la criminalidad ha logrado invadir cada ciudad, cada provincia y cada distrito, extorsionando, robando y matando diariamente.
Paul Flores, una víctima más
Dentro de estas matanzas sin piedad a los peruanos está la de Paul Flores, reconocido cantante de Armonía 10, una de las agrupaciones musicales más queridas y famosas del Perú. Este fue el punto de quiebre para darnos cuenta que nadie, absolutamente nadie, está libre del hampa.
Ahora, los artistas alzan su voz para exigir acciones ante la alta criminalidad que azota al Perú, promoviendo una marcha por la paz que luego tuvo como nombre “No queremos morir”, pero que, incomprensiblemente, la jefa de Estado insistía en proteger a su ahora exministro del Interior.
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Marcha aprovechada por los caviares
Quienes no desaprovecharon la oportunidad de quedar como héroes en esta historia fueron los caviares llamando a un ‘Merinazo’, un remedo de aquella protesta organizada en plena pandemia después de la vacancia de Martín Vizcarra.
También no faltaron los grupos políticos como el Partido Morado que, utilizando sus redes, anunció que participaría de la movilización. La presencia de estos personajes hizo que los verdaderos agraviados, o sea los músicos, se hicieran a un lado en un primer momento, alegando que esta marcha se había politizado.
Sin embargo, hoy, 21 de marzo, se ratificaron y decidieron seguir adelante para salir a las calles y pedir que la criminalidad se detenga de la mano de emprendedores, empresarios, mototaxistas y todo aquel que es víctima del hampa.
Así es como las estrellas que parecían inalcanzables bajaron del estrado para corear al unísono “No más muertes”.
Este es el resultado de un estado que falló y que lamentablemente está perdiendo varias batallas contra delincuentes. Aquí, quien más sufre es el pueblo.










