El sistema de justicia peruano ha dado un paso determinante en uno de los casos más atroces registrados en lo que va del año. José Alejandro Romero Durán, confeso feminicida de Beatriz Carolina Unpide Borda, enfrentó a la justicia en una audiencia marcada por el llanto y un tardío pedido de redención.
Ante la contundencia de las pruebas y su propia admisión de los hechos, el Poder Judicial dictó la medida de prisión preventiva en su contra.
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Prisión preventiva para confeso feminicida tras su declaración ante el juez
Durante la audiencia de evaluación de su situación legal, Romero Durán mostró una actitud de aparente arrepentimiento, aunque sus palabras no pudieron borrar la brutalidad del crimen cometido en un inmueble de la avenida Bausate y Meza, en el distrito de La Victoria. Nueve días después del asesinato y descuartizamiento de su conviviente, el acusado rompió el silencio frente a la magistrada a cargo del caso.
“No pido que sus familiares me apoyen, solo que me perdonen. Entré en pánico… que me sentencien muchos años en la cárcel”, sostuvo inicialmente.
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La investigación fiscal detalla un escenario de crueldad extrema. Romero Durán habría planificado el crimen motivado por celos, llegando al extremo de utilizar una moledora de carne para intentar desaparecer los restos de la víctima. El macabro plan fue interrumpido gracias a la alerta de los vecinos, quienes notaron movimientos sospechosos, permitiendo que la Policía hallara el cuerpo de la mujer distribuido en tres bateas.
En medio de la sesión, el imputado insistió en su estado de confusión al momento del ataque: “No sé qué pasó, entré en desesperación”, afirmó mientras se definía su futuro inmediato. No obstante, la gravedad de los hechos y el peligro de fuga motivaron a la jueza a dictar nueve meses de prisión preventiva.
Este plazo, que comenzó a computarse desde el 7 de marzo, se extenderá hasta el 6 de diciembre de 2026. Durante este periodo, el Ministerio Público deberá concluir las investigaciones para formalizar la acusación final.









