En ‘Consejo Económico‘, el director de la carrera de Administración y Administración y Gestión Ambiental de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), Jorge Javier Vidalón, señaló que la sostenibilidad en la gestión empresarial es un concepto que abarca más que solo el cuidado del medio ambiente.
Según el experto, en entrevista con Augusto Thorndike, las empresas deben administrar la sostenibilidad considerando un enfoque integral.
Actualmente, más del 50% de la población mundial reside en ciudades, y se proyecta que para el 2050 esta cifra aumente al 70%. En este contexto, el interés por las prácticas sostenibles ha crecido. En el Perú, un 76% de los empresarios muestra interés en implementar acciones de sostenibilidad, una cifra superior al promedio del 70% en la región.
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El enfoque del triple impacto
Vidalón explica que para tomar mejores decisiones empresariales es necesario considerar tres tipos de impacto: el ambiental, el social y el económico. Este enfoque, conocido como el “triple bottom line”, implica que cada decisión tomada dentro de una compañía debe ser evaluada bajo estos tres indicadores para una gestión verdaderamente sostenible.
Esta visión integral permite a las organizaciones no solo medir su éxito financiero, sino también su contribución a la sociedad y al planeta, respondiendo a las demandas de los consumidores modernos que valoran la responsabilidad corporativa.
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Beneficios estratégicos y operativos
La implementación de una estrategia de sostenibilidad genera beneficios directos para las empresas. El primero es la mejora en la reputación de marca, ya que los consumidores actuales suelen preferir productos y servicios de compañías socialmente responsables y que cuidan el medio ambiente.
Además, administrar la sostenibilidad fomenta una gestión eficiente de los recursos, lo que se traduce en mayor eficiencia y menores costos operativos. Vidalón mencionó ejemplos como la gestión optimizada de la energía, la reducción del consumo de agua y el uso flexible de espacios físicos. Estas prácticas también permiten a las empresas anticiparse y alinearse con las cambiantes regulaciones ambientales.










