La delincuencia en Lima no solo arrebata vidas, sino que desintegra familias enteras bajo un manto de impunidad. El reciente asesinato de Olinda Quispe (49), ocurrido el pasado 17 de marzo en el distrito de San Juan de Miraflores (SJM), ha destapado una historia de dolor acumulado que refleja la crisis de inseguridad que atraviesa el país.
Olinda se encontraba como pasajera en una unidad de la empresa ‘Los Rojitos’ cuando una ráfaga de disparos alcanzó el vehículo. Lo que inicialmente se reportó como un ataque contra el transporte público, terminó con la vida de una mujer que solo buscaba llegar a su destino. Sin embargo, para su esposo, este luto no es desconocido; es la reapertura de una herida que nunca llegó a cerrar.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Joven paciente falleció por ineficiencia y desabastecimiento de medicinas en EsSalud: “Ese trato fue maquiavélico”, dijo su padre
Un doble luto en familia de SJM: De la pérdida del hijo al asesinato de la madre
En medio del velatorio, el viudo de Olinda reveló una coincidencia desgarradora: hace apenas un año, su hijo fue asesinado por delincuentes. En aquel entonces, el joven opuso resistencia al robo de su motocicleta y fue baleado sin piedad por los criminales. Hoy, el padre de familia enfrenta nuevamente el vacío de una pérdida violenta, esta vez la de su compañera de vida.
“Tengo la impotencia de no poder hacer nada”, expresó el hombre ante los medios, visiblemente quebrado. La doble tragedia ha encendido la indignación de los vecinos de San Juan de Miraflores, quienes denuncian que las bandas criminales actúan con total libertad en la zona, sin que el estado de emergencia o el patrullaje preventivo logren frenar la sangre.
- TAMBIÉN PUEDES VER: De Villa El Salvador a Massachusetts: a sus 18 años fue becado para estudiar matemática pura en prestigiosa universidad
Clamor por justicia: “Que no quede en el olvido”
Este 19 de marzo, Sabina Quispe, hermana de la víctima, hizo un llamado desesperado a las autoridades. Entre lágrimas, exigió que la muerte de Olinda no se convierta en una cifra más de la estadística delictiva. “Pedimos celeridad; tememos que esto caiga en el olvido como ocurrió con el caso de mi sobrino”, sentenció.
La familia Quispe exige que la Policía Nacional y el Ministerio Público aceleren las investigaciones para identificar a los sicarios que dispararon contra la combi de ‘Los Rojitos’. Para ellos, la paz solo llegará cuando los responsables de haberles arrebatado a una madre y a un hijo estén tras las rejas. Mientras tanto, el hogar de Olinda permanece sumido en un silencio que solo es interrumpido por el pedido de justicia de un hombre que lo ha perdido todo.










