Un nuevo mensaje extorsivo ha sembrado el terror entre los choferes de la empresa de transporte Santa Catalina en San Juan de Lurigancho (SJL). “Este será el último comunicado, no esperen que encendamos el gallinero y salgamos a matar chofer por chofer. Vas a morir perro”, reza el texto que recibieron los conductores, confirmando que la compañía sigue siendo un blanco vulnerable para el crimen organizado.
Esta nueva amenaza proviene de la que se perfila como la quinta agrupación criminal que exige cupos a los transportistas. La frustración y el miedo son palpables entre los trabajadores. Un chofer entrevistado, cuyo sustento diario depende de esta labor, expresó su desesperación: “Ya con esto serían el quinto grupo ya que nos están dando, pero hasta ahorita te digo que la policía no hay ni una captura, no hay nada”. La percepción de que la presencia policial es solo un “saludo a la bandera” es generalizada.
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Agentes terna inmersos en resguardo a buses
Desde hace un par de meses, las autoridades implementaron una estrategia para acompañar a los transportistas. El general PNP Óscar Arriola explicó que personal uniformado y de inteligencia sube a las unidades, a veces sin ser detectado, para brindar resguardo.
Sin embargo, la medida es insuficiente. El temor persiste, pues como señala un conductor: “la policía puede apoyarnos, pero no va a estar en todo momento”.
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La realidad es que el resguardo policial no cubre la ruta completa. En un recorrido, se constató que los agentes se bajaron a la altura de la estación San Carlos, cubriendo apenas una cuarta parte del trayecto total.
Este vacío de seguridad expone a los choferes a un peligro constante, obligándolos a trabajar con miedo, mientras los pasajeros también expresan su preocupación por la inseguridad en las calles de San Juan de Lurigancho.










