Una noche de terror vivió un adolescente de 17 años en el barrio de San Cristóbal, Huancavelica, tras ser víctima de una agresión de extrema crueldad. El menor acudió junto a un amigo a una conocida pollería local para consumir un cuarto de pollo a la brasa. Al momento de cancelar la cuenta mediante el aplicativo digital Yape, notó que no disponía de saldo suficiente. Ante el inconveniente, el joven propuso dejar su teléfono celular en garantía o que un empleado lo acompañara a su domicilio para recoger el dinero restante. Sin embargo, los trabajadores del establecimiento rechazaron de forma violenta cualquier alternativa de solución.
Lejos de buscar un consenso, el personal reaccionó con una agresividad desmedida. El estudiante fue retenido contra su voluntad en el local y golpeado salvajemente. En el clímax de la brutalidad, uno de los agresores le introdujo en la boca un trozo de carbón al rojo vivo extraído directamente del horno, causándole graves quemaduras. Este repudiable hecho ha conmocionado profundamente a la población huancavelicana debido al ensañamiento empleado por una deuda mínima.
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Madre de adolescente que le quemaron la boca por no pagar pollo a la brasa rompe su silencio
Las investigaciones judiciales han mostrado avances sustanciales. El Poder Judicial dictó siete meses de prisión preventiva contra el administrador y uno de los mozos del establecimiento, quienes permanecen detenidos. No obstante, el principal autor material de la lesión, identificado como el hornero de la pollería, se encuentra actualmente prófugo de la justicia.
La Policía Nacional continúa desplegando operativos en la región para lograr su inmediata captura, dado que se tiene plenamente establecida su identidad.
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Por motivos de salud, la víctima fue trasladada a la ciudad de Huancayo para recibir atención especializada por parte de un cirujano en una clínica privada. Aunque el propietario de la pollería —hermano de uno de los procesados— ha contactado a los deudos para asumir parcialmente los costes de la intervención médica, las secuelas psicológicas en el menor son severas y demandan un soporte urgente de las instituciones del Estado.
“Mi hijo ahorita psicológicamente no está bien, porque al momento de salir a la calle se tapa, está con mascarilla. Hasta tiene miedo de salir a la calle”, manifestó la madre a Panamericana, exigiendo la captura del tercer implicado.










