Jim Suero, hijo del reconocido comediante Kike Suero, sorprendió a sus seguidores al revelar en una entrevista con el popular ‘Chino Risas’ que estuvo recluido en el penal Piedras Gordas II, cayó en el consumo de drogas y fue internado en un centro de rehabilitación tras tocar fondo y poner en riesgo su familia y su propia vida.
Con la voz entrecortada y la mirada fija en un pasado que todavía duele, reconoció que durante años fue incapaz de detener la espiral de autodestrucción que lo devoraba día tras día.
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“Lamentablemente, hubo mucha irresponsabilidad de mi parte, hasta el punto que pensé que todo era un juego. Comencé a fumar marihuana y pasta. Me pegué tanto, que no tuve control sobre eso, y por eso dejé de trabajar por el maldito vicio. Me descuidé demasiado, descuidé a mi familia y descuidé mi trabajo. El vicio se había apoderado de mí”, confesó en el podcast OtraWeada+.
El deterioro emocional de su esposa
En medio de ese oscuro descenso, hubo una persona que permaneció a su lado hasta que el dolor resultó insoportable. Su esposa resistió cuanto pudo, acompañándolo en silencio mientras observaba cómo el hombre que amaba se desmoronaba.
“Mi mujer estuvo hasta el último, pero hubo un momento en el que ella se cansó. Me dijo: ‘¿Sabes qué, Jim? Yo me voy a mi casa, porque ya no puedo más’. Yo no iba a dormir”, añadió, al recordar el deterioro emocional que provocó su adicción.
El penal, su peor pesadilla
Jim contó que permaneció cerca de dos meses en prisión por un proceso relacionado con el incumplimiento de pensión de alimentos. Lo que creyó que sería un breve trámite policial, terminó convirtiéndose en una experiencia profundamente traumática.
“He estado en Piedras Gordas, en el pabellón 3. El año pasado me metieron en mayo y salí a finales de julio; un mes y medio, casi por ahí he estado”, relató.
Dentro del penal, convivió con personas acusadas de delitos graves. Aquella experiencia —deslizó— lo obligó a mirar de frente las consecuencias de sus decisiones.
“En el INPE te cruzas con todo tipo de gente: sicarios, extorsionadores, vendedores de estupefacientes, con todo (…). Me llevaron a Piedras Gordas”, mencionó sobre los días más oscuros de su vida.
La ‘trampa’ con la que Kike Suero salvó a su hijo Jim
Cuando la adicción parecía apagarlo por completo, su padre decidió intervenir. Kike Suero lo llamó con la promesa de un trabajo y un pago de 500 soles, sin revelarle que en realidad lo conduciría a un centro de rehabilitación.
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“Él siempre me llamaba para trabajar, pero lo dejaba ‘plantado’ por el maldito vicio. Un día me dijo: ‘Jin, ven acá, que vamos a trabajar. Hay 500 soles…’”, rememoró, con su característico sentido del humor.
Aquel engaño piadoso fue, en realidad, un acto desesperado de un progenitor que se negaba a ver cómo su hijo se consumía. “Cuando entro y veo, le dije: ‘Pá, ¿tú me has traído acá para trabajar o quedarme?’”, fue la pregunta que le hizo a Kike, quien se quebró y le respondió que sí. “’Si me hubieses dicho que me ibas a dejar acá, yo hubiese venido, porque de una u otra manera quería ayuda, pero no sabía cómo decirlo’. Mi papá me entendió. Yo no podía estar un solo día sin consumir”, agregó Jim.
El renacer después de la tormenta
Jim permaneció tres meses en tratamiento y aseguró que, gracias al apoyo de su familia, de su esposa y de personas como el presentador Ernesto Pimentel, logró reconstruir su vida.
“Desde hace dos años que estoy bien y tranquilo. Ya no he vuelto a consumir, estoy gordito y solo pienso en mi trabajo, en mi familia y en seguir adelante, luchando y triunfando, por obra y gracia de nuestro Dios”, afirmó en su testimonio, marcado por el dolor y la redención, batalla silenciosa que enfrentó a fin de recuperar lo que estuvo a punto de perder para siempre.










