El fútbol peruano se ve nuevamente sacudido por una denuncia de violencia de género. Arón Sánchez, actual defensa del club Juan Pablo II, ha sido acusado formalmente por su expareja, Débora Goytizolo, de haber ejercido violencia física y psicológica sistemática durante los tres años que duró su relación sentimental.
La gravedad del caso aumenta considerablemente al revelarse que las agresiones habrían ocurrido mientras la joven se encontraba en estado de gestación.
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Testimonio contra futbolista de Juan Pablo II: agresiones físicas y amenazas con arma de fuego
En declaraciones brindadas a un programa de América TV, Goytizolo detalló la brutalidad de los episodios vividos. Según su relato, el futbolista, identificado legalmente como José Sánchez Flores, no se limitaba a empujones, sino que empleaba una fuerza desmedida. “Me agarraba de los pelos… me jaló por un pasadizo de casi tres metros dándome vueltas”, narró la joven de 29 años, evidenciando un patrón de conducta violenta y controladora.
El incidente más crítico habría tenido lugar el pasado 19 de abril. Tras encontrar al deportista en el cine con otra mujer, Goytizolo sostiene que fue obligada a subir a un vehículo bajo amenazas de muerte. La situación escaló al llegar al domicilio del jugador: “Fue a traer una pistola y literal me quiso matar”, afirmó la denunciante.
Este episodio la llevó a acudir a la comisaría de Bellavista, en el Callao, donde el futbolista permaneció retenido hasta las primeras horas de la mañana siguiente.
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Violencia durante el embarazo y medidas judiciales
Uno de los puntos más alarmantes de la denuncia es la confirmación de que el maltrato no cesó pese a que ella tiene casi cinco meses de embarazo. Al ser consultada sobre si recibió golpes durante esta etapa vulnerable, su respuesta fue contundente: “Claro que sí”. Goytizolo calificó el vínculo como una “relación tóxica” marcada por los celos extremos del deportista.
Ante la contundencia de las pruebas y el testimonio, el Poder Judicial ha tomado cartas en el asunto dictando medidas de protección inmediatas a favor de Débora Goytizolo. Mientras tanto, las investigaciones continúan para determinar la responsabilidad penal de Sánchez.
Por su parte, el club Juan Pablo II mantiene un silencio institucional que ha generado críticas en redes sociales.









