Perú en alerta por Niño Costero: ¿cuándo empezaría y qué efectos advierte Enfen?

El Enfen elevó su nivel de vigilancia a “alerta” ante el inminente inicio del fenómeno en el litoral peruano, adelantando su llegada, ampliando su duración estimada y alertando impactos en clima, pesca y lluvias costeras.

febrero 22, 2026 –
14:00.
Actualizado en febrero 21, 2026 –
12:53.
Perú en alerta por Niño Costero: ¿cuándo empezaría y qué efectos advierte Enfen?
Perú en alerta por Niño Costero: ¿cuándo empezaría y qué efectos advierte Enfen?

La Comisión Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño modificó su evaluación oficial al pasar del estado de “vigilancia” a uno de “alerta”, un cambio que refleja la inminente aparición del evento climático desde marzo de 2026, de acuerdo con los indicadores analizados por el ente científico del Perú.

Durante una entrevista, el vocero Luis Vásquez detalló que el acelerado incremento de la temperatura del mar obligó a adelantar la fecha estimada, que inicialmente se proyectaba para abril, pero que ahora se anticipa para el tercer mes del año.

El especialista remarcó que las mediciones más recientes muestran condiciones favorables que confirman la proximidad del evento, cuya evolución continuará siendo revisada semana a semana.

Estado de alerta: certeza casi absoluta por Niño Costero

Vásquez explicó que la transición entre ambos estados implica un grado de certidumbre más alto, pues la alerta indica que el inicio del fenómeno es prácticamente seguro.

Describió este nivel como un “rojo” en términos preventivos, al señalar que las señales oceánicas y atmosféricas apuntan en la misma dirección hacia un Niño costero.

Aun así, señaló que no es posible identificar un día específico dentro de marzo debido a la variabilidad diaria, por lo que se trabaja con promedios mensuales.

Temperatura del mar en ascenso sostenido

El científico señaló que, aunque la superficie del mar muestra un calentamiento progresivo, aún no supera completamente el umbral que determina condiciones cálidas, establecido en un aumento persistente mayor a 0.4 °C sobre el promedio histórico.

Detalló que la costa peruana mantiene sectores donde la temperatura continúa cercana a valores normales e incluso ligeramente inferiores, sobre todo al sur, donde el afloramiento de aguas profundas genera una franja fría estacional.

Ese comportamiento, precisó, irá disminuyendo a medida que avance el otoño y se consoliden los patrones cálidos.

Ondas Kelvin intensificarán el calentamiento

Otro factor determinante será la llegada de ondas Kelvin cálidas. Una de ellas ya se desplaza frente al litoral peruano y otras dos ingresarán durante marzo, abril y mayo.

Vásquez sostuvo que estas ondas pueden acelerar el calentamiento en la superficie marina y contribuir a que El Niño alcance características moderadas hacia mitad de año.

Remarcó que la combinación de ondas cálidas y el progresivo debilitamiento del afloramiento costero formará un escenario propicio para un Niño persistente.

Impactos previstos en la costa peruana

El Enfen estima que, en su fase inicial, el fenómeno será débil, aunque sus efectos podrían sentirse con incremento de humedad, temperaturas elevadas y lluvias sobre todo en la costa norte.

Las regiones de Tumbes y Piura serían las principales zonas expuestas en los primeros meses, sin descartar episodios intensos similares a los registrados recientemente en esa franja del país.

Además, Lambayeque también experimentaría impactos, aunque en menor magnitud, conforme al análisis preliminar.

Riesgo de lluvias intensas pese a la temporada

Aunque la temporada de lluvias comienza a disminuir naturalmente hacia el final del verano, el especialista advirtió que no se pueden descartar precipitaciones fuertes.

Vásquez consideró que una mayor humedad atmosférica podría generar tormentas repentinas y descargas intensas, incluso a pesar de que el ciclo hidrológico tienda a su cierre.

En la sierra occidental se prevé también un ligero aumento de lluvias por la presencia de aire cálido proveniente de la costa.

Un fenómeno difícil de comparar

El vocero destacó que cada Niño presenta particularidades y no debe compararse automáticamente con episodios previos. Recordó que el evento de 2017, aun siendo moderado, produjo lluvias extraordinarias.

Explicó que variaciones en vientos, temperatura, ondas oceánicas y patrones atmosféricos alteran el comportamiento del fenómeno año tras año, determinando impactos distintos.

Mencionó que, aunque el evento se fortalezca hacia julio, ello no implicaría inundaciones porque coincide con el inicio de la estación seca.

Impacto en la pesca y en la anchoveta

Uno de los sectores más sensibles sería la pesca, debido a que el calentamiento del mar podría modificar la distribución de especies como la anchoveta, que suele desplazarse o descender a mayores profundidades en aguas más cálidas. Esto podría alterar temporalmente la disponibilidad de recursos para la industria pesquera, especialmente en invierno.

El especialista indicó que ese comportamiento ya se ha registrado en eventos previos y podría repetirse si el mar se calienta de manera sostenida.

Un invierno más cálido de lo habitual

Vásquez anticipó que, debido a que El Niño se prolongaría hasta noviembre y alcanzaría un nivel moderado en julio, es muy probable que el próximo invierno presente temperaturas superiores a las esperadas.

Afirmó que el fenómeno influye tanto en la temperatura superficial del mar como en la atmosférica, lo que eleva el calor incluso en los meses tradicionalmente fríos.

Indicó que este efecto podría sentirse especialmente en ciudades costeras donde el mar actúa como regulador térmico.

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