En un giro inesperado que transita entre lo místico y lo procesal, Erick Moreno Hernández, conocido en el mundo del hampa como ‘El Monstruo‘, decidió cambiar las amenazas por plegarias. Durante la última audiencia donde se evalúa el pedido de 36 meses de prisión preventiva en su contra, el procesado dejó de lado su postura matonesca para presentarse como un hombre renovado por la fe.
Desde la Base Naval del Callao, Moreno Hernández rompió el silencio con un discurso cargado de referencias bíblicas. “He pecado contra Dios y contra su pueblo”, sentenció ante el magistrado, asegurando que su transformación inició durante su reclusión en Paraguay.
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Según su testimonio, el primer mes y medio en el país vecino fue clave para “entregar su vida a Dios” y ser rescatado de las manos del “diablo”.
‘El Monstruo y una defensa basada en la redención
El discurso de ‘El Monstruo’ no solo buscó la clemencia personal, sino que intentó extender un manto de duda sobre la responsabilidad de sus allegados. Durante su intervención, Moreno aseguró que existen personas “inocentes” implicadas en el proceso, particularmente aquellas vinculadas por movimientos en cuentas bancarias.
“Analice bien el caso y júzgueme por lo que yo he hecho, no por lo que no han hecho otros”, solicitó al fiscal y al juez.
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Este cambio radical de actitud contrasta drásticamente con las audiencias de días anteriores, donde Moreno Hernández fue captado realizando gestos de burla y desafío hacia las autoridades judiciales. Para los analistas y la Fiscalía, este “arrepentimiento” no es más que un intento desesperado por suavizar una posible condena de cadena perpetua, considerando el historial de sangre, extorsiones y secuestros que se le imputan.
La autoridad judicial ahora debe determinar si este testimonio de ‘corazón sincero’ tiene algún peso jurídico o si se trata de una puesta en escena diseñada para evadir la justicia. Mientras tanto, las víctimas de sus crímenes observan con escepticismo cómo el hombre que antes sembraba el terror, hoy agacha la cabeza invocando una divinidad para evitar el encierro prolongado.










