La vulnerabilidad de la tercera edad ha quedado expuesta una vez más tras una desgarradora denuncia familiar en Lima. Luz Angélica Meneses Tay, una madre de 62 años que padece de hipertensión y diabetes, ha denunciado públicamente a su hija mayor, Rossana Patricia Bravo Meneses, por el presunto robo de aproximadamente S/ 200,000 de sus fondos de jubilación.
El caso, que ya se encuentra en manos del Ministerio Público, revela un patrón de retiro sistemático que ha dejado a la agraviada sin el sustento económico necesario para cubrir sus costosos tratamientos médicos.
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El dolor de una madre: un robo sistemático de la misma sangre
Según las investigaciones preliminares y el testimonio de la familia, Rossana Bravo convivió con su madre hasta mayo de 2025. Durante este tiempo, ella era la única persona con acceso irrestricto a los documentos personales y tarjetas bancarias de la adulta mayor, bajo el pretexto de ayudarla con sus trámites financieros.
“Empecé a sospechar de todo. Venía con cosas que compraba y yo me preguntaba: ¿de dónde tiene plata?”, relató Luz Angélica durante entrevista a Latina. Las sospechas se confirmaron al revisar los estados de cuenta de dos entidades financieras: se detectó el retiro de S/ 200,000 del Banco de la Nación y US$ 6,000 de Interbank en un periodo de apenas tres meses.
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Pruebas en redes sociales y contradicciones
La indignación aumentó cuando la hija menor de la víctima, Shirley Bravo, presentó evidencias obtenidas de redes sociales. En las imágenes se observa a la acusada exhibiendo compras de marcas de lujo y fardos de dinero en efectivo, un estilo de vida que no guardaba relación con sus ingresos conocidos.
Por su parte, la acusada negó el monto total del robo, aunque admitió haber retirado S/ 60,000, alegando que el dinero se invirtió en la remodelación de la vivienda familiar. Sin embargo, su propia hermana desmintió esta versión mediante videos del inmueble que muestran la ausencia de mejoras estructurales.
Este caso resalta la urgencia de proteger los activos de los adultos mayores frente al abuso patrimonial, un delito que, en esta ocasión, ha fracturado irremediablemente el vínculo sagrado entre madre e hija.








