Un nuevo episodio de violencia sacude el sistema penitenciario en el norte del país. El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) confirmó el fallecimiento de Keiber José Aguiño Aguilar, un interno de 24 años y nacionalidad venezolana, tras registrarse un violento incidente dentro del Establecimiento Penitenciario de Chiclayo, ubicado en la región Lambayeque.
De acuerdo con el comunicado oficial emitido por la institución, los hechos se desencadenaron el viernes 16 de enero alrededor de las 12:20 horas. El foco del conflicto fue el pabellón 6, área correspondiente al Régimen Cerrado Especial, específicamente en la celda 6 del alero D.
En este sector, Aguiño Aguilar, quien cumplía condena por el delito de extorsión, resultó gravemente herido durante un enfrentamiento cuya naturaleza exacta aún está bajo análisis.
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Respuesta del INPE y diligencias
Ante la gravedad de las lesiones, el personal de seguridad del penal procedió con la evacuación de emergencia del interno hacia el Hospital Las Mercedes. Sin embargo, los esfuerzos médicos fueron insuficientes, y en el nosocomio solo se pudo certificar su deceso.
Posteriormente, el cuerpo fue trasladado a la morgue de la jurisdicción para realizar la necropsia de ley y determinar las causas técnicas de la muerte.
Versiones periodísticas locales, incluyendo reportes de la corresponsal de RPP en Lambayeque, sugieren que el ataque se habría perpetrado con un arma blanca, un elemento recurrente en las grescas internas de los centros de reclusión. Esta situación pone nuevamente en tela de juicio los controles de seguridad y el ingreso de objetos prohibidos a los pabellones de máxima seguridad.
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Acciones legales en curso
El INPE ha informado que la dirección del penal ha iniciado las investigaciones administrativas y disciplinarias correspondientes. El objetivo principal es identificar a los internos responsables del ataque y determinar si existieron fallas en la vigilancia de los agentes de turno. Asimismo, se ha dado cuenta al Ministerio Público para que lidere las pesquisas penales.
Este suceso subraya la tensión constante en las cárceles peruanas, donde el hacinamiento y las disputas por el control interno suelen desencadenar desenlaces fatales. La comunidad espera que las autoridades logren esclarecer este homicidio para evitar que la impunidad alimente nuevos ciclos de violencia en el recinto chiclayano.










