El expresidente Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, comparecieron este lunes 5 de enero ante la Corte Federal de Nueva York, Estados Unidos. “Soy inocente”, exclamó el dictador.
Esta vez y luego de una captura descrita como ‘cinematográfica’, el matrimonio enfrentó los cargos presentados por la justicia estadounidense, que los señala de tráfico de drogas a gran escala.
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Vestido con un uniforme de prisionero color azul marino y kaki, y con los pies encadenados, Maduro ingresó a la sala del tribunal presidida por el juez Alvin Hellerstein.
Durante la audiencia, el exmandatario intentó desconocer la autoridad del proceso, declarándose “presidente de Venezuela” y asegurando ser un “prisionero de guerra”, secuestrado en su residencia en Caracas.
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A pesar de sus reclamos, el magistrado fue tajante al pedirle que confirmara su identidad y le recordó que habría un momento procesal oportuno para ofrecer su versión de los hechos. Maduro cuenta con la defensa legal de Barry Pollack, conocido por representar previamente a Julian Assange.
Según la acusación formal de 25 páginas, a la que tuvo acceso ‘ContraCorriente’, Maduro y su esposa se enriquecieron durante su paso por el gobierno de Venezuela y tenían planes para inundar Estados Unidos de droga.
“Durante más de 25 años, dirigentes de Venezuela han abusado de sus cargos de confianza pública y han corrompido instituciones legítimas para importar toneladas de cocaína a los Estados Unidos”, señala la introducción de la acusación.


Más acusaciones
La Fiscalía señala a Maduro como presunto líder del ‘Cartel de los Soles’, es demoledora y contundente: “Desde sus primeros días en el Gobierno venezolano, Maduro Moros ha mancillado cada cargo público que ha ocupado”.
También cuando fue ministro de Relaciones Exteriores “entregó pasaportes diplomáticos venezolanos a narcotraficantes y facilitó cobertura diplomática para aviones utilizados por lavadores de dinero para repatriar ganancias del narcotráfico desde México hacia Venezuela”.
Ya como presidente, en reemplazo de Hugo Chávez, “permitió que florezca la corrupción alimentada por la cocaína para su propio beneficio, para el beneficio de los miembros de su régimen gobernante y para el beneficio de los miembros de su familia”.










