Alberto Kenya Fujimori Fujimori, expresidente de Perú, dejó la cárcel a los 85 años de edad, el miércoles 6 de diciembre de 2023.
Horas antes, sin embargo, su excarcelación del penal de Barbadillo entró en suspenso. En medio de tanta fricción política entre el Congreso del topo, la JNJ y la hoy suspendida fiscal de la Nación, el Ejecutivo de la presidenta Dina Boluarte, sin bancada en el Legislativo y con poca aprobación, tuvo la última palabra.
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Su excarcelación generó el rechazo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En nuestro país, el factor Fujimori vuelve a tener coincidencias. Aparece en el mes de la Navidad y en una crisis política. La de hoy: una pugna de poderes que involucra al Congreso, a la Junta Nacional de Justicia, a la Fiscalía de la Nación y al Ejecutivo de Dina Boluarte, el decisor final de este indulto.
El miércoles último, aún con el fallo del TC vigente, la excarcelación de Fujimori se aplazaba, generando impaciencia o suspenso en sus seguidores. Políticos ligados a Fuerza Popular iban llegando al penal de Ate. Cerca de las 3:30 también llegaron 2 de los 4 hermanos Fujimori Higuchi.
Por esas horas, en paralelo, una reunión al más alto nivel ocurría Palacio de Gobierno. Ante las posturas contrarias del TC y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Ejecutivo tenía la última palabra sobre el indulto al patriarca del fujimorismo. La cita era entre la presidenta Boluarte, el Premier Alberto Otárola y el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Eduardo Arana.
En tanto, ¿qué decisiones se tomaban en Palacio? ¿Qué se evaluaba y por qué? Ese mismo miércoles, desde el Congreso del topo naranja, como señalan algunas fuentes, tampoco nada se daba por cierto, en medio de fricciones e intereses por el poder.
El Ejecutivo de Boluarte no tiene bancada en el Parlamento y la aprobación de la ciudadanía tampoco le sonríe. El indulto ha sido esperado por años por la bancada fujimorista. Al interior del Ejecutivo habrían surgido posturas a favor de la Corte Interamericana.
Sin embargo, en la reunión entre la presidenta y parte de su gabinete se decidió, finalmente, respaldar al Tribunal Constitucional. El mensaje lo personificaron los ministros de Justicia, por lo jurídico, y el canciller, por la diplomacia que carga el caso.
El indulto a Fujimori ha marcado las distancias entre el TC y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. A la vez, tampoco se descartan las sanciones.
El perdón de los graves crímenes al ingeniero que quiso entornillarse en el poder a cualquier precio, en este gobierno y en este preciso momento, cuando opera un topo o topa en el congreso, y en medio de una guerra fratricida en el Ministerio Público, parece una coincidencia.





