La lucha por la justicia en el caso de Ana María Masías, quien fue atropellada hace un mes en el Cercado de Lima, se ha complicado severamente con la vulnerabilidad y el peligro que ahora enfrenta su esposo y menor hijo. La denuncia no solo ha afectado la estabilidad emocional del núcleo familiar, sino que ha generado consecuencias directas en su seguridad y subsistencia económica.
El cónyuge, quien se encuentra actualmente desempleado, ha revelado la dramática situación de su hogar, donde la necesidad más básica, la alimentación, no está cubierta.
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“No tengo ni para comer ahorita, yo tengo que pedir un apoyo a las personas, y mi hijito ¿qué siente?, me pide para comer y no tengo nada”, declaró con profunda tristeza a ‘América Noticias’, ilustrando la cruda realidad de la pobreza extrema que vive su familia.
Esposo de ambulante atropellada en Cercado de Lima revela que recibió amenazas
Esta situación de carencia se ha visto agravada por una escalada de hostigamiento. El hombre reveló haber sido víctima de amenazas telefónicas que buscan intimidarlo para que retire la acción legal relacionada con el caso de su esposa.
“No puedo ni dormir, estoy sufriendo en vida, no encuentro justicia y ya encontramos al dueño del carro. Pero no hay orden de captura“, indicó.
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El pedido de garantías personales es un tema crítico que requiere la intervención inmediata del Ministerio del Interior y la Policía Nacional para salvaguardar la vida y la integridad del denunciante. Además, su clamor por apoyo humanitario subraya la necesidad de activar mecanismos de asistencia social que le permitan acceder a empleo o subsidios temporales para asegurar el bienestar de su hijo.
“Me han llamado dos veces por teléfono amenazándome, me dijeron que retire la denuncia, por eso estoy pidiendo garantías”, aseveró, haciendo un llamado desesperado a las autoridades para que le brinden la protección necesaria ante estas graves intimidaciones.
Este caso pone en relieve la doble victimización que sufren quienes denuncian: la presión legal y la desestabilización social y económica. Es imperativo que la sociedad y el Estado respondan con solidaridad y firmeza contra cualquier intento de amedrentamiento.









