La reaparición pública de Dina Boluarte generaría nuevas tensiones en la arena política de Perú. Tras semanas de silencio, la expresidenta regresó con un extenso balance de su cuestionada gestión al frente del país, marcada por protestas, crisis institucional y polémicas decisiones adoptadas en Palacio de Gobierno.
La exmandataria decidió utilizar su debut como columnista en un portal de noticias para exponer su versión de los hechos, apelando a un relato emocional sobre los años que definieron su paso por la Casa de Pizarro.
Su narración sobre el estallido político
Boluarte sostuvo que asumió el cargo en medio de un escenario crítico, recordando el quiebre del 7 de diciembre de 2022, cuando Pedro Castillo anunció el cierre del Congreso.
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“Asumí el mando en el instante más delicado de nuestra vida republicana reciente, cuando el Perú se acercaba peligrosamente a un vacío de poder capaz de desatar una ruptura institucional con consecuencias irreparables”, escribió para Infobae.
A ello sumó su versión de una gestión solitaria, marcada por la falta de respaldo político. “La soledad con la que goberné no fue una metáfora, sino una realidad diaria. Sin bancada, sin una coalición que protegiera al Ejecutivo y sin los mecanismos tradicionales que sirven para amortiguar los conflictos, cada decisión fue tomada bajo un nivel de hostilidad que ningún presidente en tiempos constitucionales había enfrentado de manera tan abierta”, prosiguió la ex jefa de Estado.
Su énfasis en el discurso de discriminación
En otro pasaje, enfatizó su condición de mujer y de origen “andino” como factores que —según ella— intensificaron las críticas.
“No fue sencillo ser la primera mujer presidenta del Perú en medio de semejante tormenta (…) A esa carga se sumó la de ser una mujer andina en un país donde la discriminación, durante décadas normalizada, continúa filtrándose en los juicios políticos y sociales”, mencionó.
Señaló, además, que su identidad fue usada “como arma arrojadiza” tanto por opositores como por sectores que intentaron manipular su figura para sus propios intereses.
Denuncia que fue traicionada
En uno de los fragmentos más comentados, la exgobernante reveló que fue víctima de acciones desleales desde distintos frentes.
“Pero quizá lo más doloroso de este período fueron las traiciones (…) Conocí la traición en su forma más sutil y en su forma más explícita, en sus silencios calculados y en sus discursos impostados”, lamentó.
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También, indicó que algunos de esos actos provenían de personas con quienes compartió responsabilidades, mientras que otros surgieron desde instituciones que prefirieron “la desestabilización como estrategia de sobrevivencia política”.
Reconoce errores, pero defiende sus decisiones
En la parte final de su texto, Boluarte reconoció fallas personales: “Es cierto que cometí errores (…) Hubo momentos en los que pude escuchar mejor, comunicar de manera más empática o anticipar reacciones”. No obstante, justificó cada acción bajo la premisa de “proteger al Estado y evitar que el caos se convirtiera en la nueva normalidad”.
Finalmente, aseveró haber dejado un país “estable y viable”, destacando indicadores macroeconómicos y proyecciones de crecimiento, pese a las críticas y a la profunda polarización que caracterizó su administración.





