Los primeros informes en redes sociales alertaron sobre un presunto atentado dirigido al precandidato presidencial Rafael Belaunde Llosa en la zona de Cañete. El propio político declaró haberse salvado “de milagro” tras el suceso. Las imágenes de su vehículo baleado mostraron el impacto de nueve disparos.
El hecho ocurrió en el contexto de la campaña electoral de 2026, generando de inmediato especulaciones sobre la posibilidad de un asesinato político que busque manchar el proceso. El precandidato a la primera vicepresidencia de su partido, Pedro Cateriano, fue uno de los primeros en denunciar un atentado.
Por su parte, el exministro del Interior Gino Costa se sumó a las voces de alarma, pidiendo al gobierno otorgar garantías de seguridad a los postulantes presidenciales. A través de su cuenta en X, solicitó detener la “violencia electoral ya”.
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Hipótesis del ataque armado contra Rafael Belaúnde Llosa
A pesar de la inicial versión de atentado, las primeras hipótesis policiales apuntan a un posible ajuste de cuentas relacionado con el negocio de tierras. La Corporación Belaunde, empresa del precandidato, desarrolla un proyecto de venta de lotes llamado Mar Azul en Cerro Azul.
Mar Azul es descrito como un lujoso proyecto de chalets de 200 metros cuadrados con vista al mar. La zona específica, conocida como Puerto Tabla, es un lugar con antecedentes de tráfico de tierras y violencia por la posesión de predios. De hecho, el alcalde de Cerro Azul describió la zona como tranquila.
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La versión de un atentado comenzó a desinflarse con el correr de las horas, cuando el propio Rafael Belaunde mencionó que podría tratarse de un robo. Las dudas se incrementan, ya que, por la naturaleza despoblada del lugar, de haber querido asesinarlo, los atacantes pudieron haberlo hecho sin problemas.
En medio de la confusión, las investigaciones presentan cabos sueltos. A pesar de la llegada de peritos de balística y criminalística, el lugar de los hechos no fue cercado, y oficiales buscaron los casquillos de bala sin guantes ni detector de metales. Los detectores llegaron horas después, pero no fueron usados con eficacia.
Además, existe una interrogante sobre el origen de los orificios de bala en el parabrisas de la camioneta. No está esclarecido si son por disparos externos o si provienen de la defensa del precandidato, quien sostiene haber usado su arma personal. Al cierre de la edición, el sistema policial aún no tenía registrada la denuncia. La situación genera confusión y alimenta las denuncias en redes sobre el inicio de una campaña electoral violenta.





