Carlos Castillo Mattasoglio, cardenal del Perú, sufrió este jueves una descompensación cuando se encontraba participando en la Cumbre Amazónica del Agua en Iquitos.
Tras lo sucedido en este evento que reúne a distintos sectores para debatir respecto a la protección de la Amazonía y sus recursos, el arzobispo de Lima tuvo que ser trasladado a la clínica Ana Sthall de dicha localidad
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Aunque los asistentes se mostraron preocupados, el cardenal Carlos Castillo recibió una rápida y adecuada atención médica, asegurando así su estabilidad, informó el jefe de prensa, Juan José Dioses.
“El cardenal se encuentra estable y de buen ánimo. Ha almorzado de manera normal y se encuentra en reposo”, señaló en diálogo con un medio local.
Cardenal Carlos Castillo se habría descompensado por el calor
Asimismo, Dioses enfatizó que el arzobispo de Lima no llegó a desmayarse y que el hecho se habría generado por el intenso calor en esta localidad.
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Según personal del Hospital de Apoyo Iquitos, se iba a trasladar en un primer momento a este nosocomio; sin embargo, se decidió llevarlo a la clínica Ana Sthall por recomendación médica.
Carlos Castillo respaldó a jóvenes protestantes
En pasadas declaraciones, el cardenal Carlos Castillo defendió la dignidad de los jóvenes manifestantes, rechazando los calificativos que los criminalizan al afirmar: “Aquí no hay terroristas, aquí hay personas con derechos”. El Arzobispo hizo un llamado a las autoridades y a la sociedad para escuchar los justos reclamos de la juventud, a la cual consideró una esperanza.
De cara a las elecciones 2026, el arzobispo enfatizó al señalar la total neutralidad de la Iglesia, aclarando que no existe un candidato católico preferido y que la fe no debe ser instrumentalizada en la política. Instó a los ciudadanos a emitir un voto a conciencia, evaluando las cualidades y propuestas de los postulantes por encima de su confesión religiosa.
Finalmente, exhortó a la clase dirigente a tener una auténtica vocación de servicio y a no gobernar de espaldas a las necesidades de la población, recordando que el deber es comprender los reclamos como una manifestación de dignidad. Subrayó que “Dios no tiene partido”, sino un amor preferencial por el bien común y la justicia para todos.










