Un nuevo testimonio pone en jaque la imagen de Gustavo Salcedo, esposo de Maju Mantilla. Una denuncia por agresión física del año 2013, interpuesta por Eduardo Ode, revela un presunto historial violento que incluye fracturas y lesiones graves, a pesar de que el caso fue archivado por la justicia.
En entrevista exclusiva con ‘Amor y Fuego’, Ode expresó que la justicia le dio la espalda porque el denunciado quedó impune pese a las lesiones graves que habría recibido de su parte.
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Contexto de la acusación contra Salcedo
El testimonio de Ode, un hombre de 63 años, detalla un violento altercado ocurrido el 28 de julio de 2013 en su propiedad de Santa Eulalia. Según su versión, todo comenzó cuando Salcedo y un acompañante ingresaron al lugar en una motocicleta de forma imprudente.
Al ser increpado por su proceder, la reacción del hoy cónyuge de la exreina de belleza habría sido desmedida. “Paró la moto, saltó encima mío y caí metro y medio, metro veinte, al suelo”, relató el denunciante en un medio local. La caída fue solo el inicio de la pesadilla. Ode asegura que, una vez en el suelo, Salcedo se abalanzó sobre él y comenzó a golpearlo repetidamente. “Inmediatamente sentí que se rompió mi hombro (…) y me empezó a agredir en la cara. Me golpeó tanto en la cara que me rompió la mandíbula”, afirmó.
Las consecuencias de la golpiza fueron severas y quedaron certificadas en documentos oficiales de la época. Los peritos médicos que evaluaron a Ode diagnosticaron una “luxación acromioclavicular derecha, grado severo” y una “fractura maxilofacial izquierda”. Las lesiones no solo afectaron su integridad física, sino también el entorno familiar.
El señor Ode cuenta que su hijo, quien entonces tenía apenas 11 años, presenció la escena y quedó traumatizado. “Voy a mi carro y ahí estaba mi hijo, y mi hijo me vio y se traumó”, lamentó. Por estos hechos, en su momento, la defensa de la víctima solicitó una condena de cuatro años de pena privativa de libertad suspendida y el pago de 10,000 nuevos soles como reparación civil.
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Gustavo Salcedo resultó absuelto
El proceso judicial, sin embargo, tomó un rumbo inesperado. Durante la investigación, Gustavo Salcedo negó las acusaciones y declaró que en la fecha de la supuesta agresión, él no se encontraba en Lima, sino en Zorritos, Tumbes. Como prueba de su coartada, presentó una denuncia policial por el robo de un grupo electrógeno en dicha localidad, una acción que la parte denunciante consideró una “argucia legal” para evadir su responsabilidad.
Finalmente, y tras una serie de recursos de apelación, la justicia falló a favor de Salcedo. Los documentos judiciales del caso muestran que se ordenó la anulación de sus antecedentes policiales y judiciales, y se dispuso el archivamiento definitivo del proceso. Fue absuelto.
“Necesita ayuda psicológica”
A pesar de la resolución judicial, para Eduardo Ode el caso nunca se cerró. Hoy, más de una década después, sigue sufriendo las secuelas físicas. “Me duele el brazo, me duele la mandíbula y todavía no ha pasado nada”, confesó.
Su frustración es evidente al sentir que, para él, no hubo justicia. “Aquí la justicia no es justa y no sé qué pasa”, expresó con impotencia.
Al ser consultado directamente sobre si considera a Salcedo una persona violenta, su respuesta fue tajante: “De todas maneras”.
Para Ode, el tiempo transcurrido sin consecuencias ha permitido que el deportista continúe su vida sin enfrentar su comportamiento. “Ya han pasado muchos años y no se ha hecho nada. Ahora este señor está libre o sin tratamiento psicológico. Yo creo que él lo que necesita es ayuda, ayuda psicológica”, sentenció.
Este antiguo expediente, ahora expuesto públicamente, proyecta una sombra de duda sobre la figura de Gustavo Salcedo y plantea serias interrogantes sobre su historial.










