La presencia de la masonería en la política peruana es más extensa de lo que se percibe. Esta fraternidad, que sus miembros definen sin carácter religioso ni partidario y enfocada en valores universales, ha estado ligada al poder desde los inicios de la república.
Figuras históricas como don José de San Martín, Hipólito Unanue y José Mariano de la Riva Agüero formaron parte de sus filas. En tiempos más recientes, se han conocido nexos con exmandatarios como Ollanta Humala, quien en 2009 recibió la medalla de honor de la orden Gran Logia del Perú.
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La discreción es una de sus principales características. Carlos Tejeda, gran maestro de la logia masónica en el Perú, señala que corresponde a cada masón decidir si se identifica públicamente como tal. Sin embargo, algunos casos recientes han puesto el foco sobre sus miembros en el aparato estatal.
Ministros de la masonería
Uno de los nombres que ha resonado últimamente es el del actual ministro de Justicia, Juan José Santivañez, quien ha mencionado su pertenencia a la orden. No obstante, registros de la logia indican que su participación fue breve, alcanzando solo el grado de aprendiz.
Su iniciación se dio el 28 de setiembre de 2007, y su última asistencia registrada fue el 7 de diciembre de ese mismo año, acumulando únicamente cinco visitas. Fuentes de la masonería señalan que se encuentra suspendido por falta de interés y que no pisa una logia desde hace casi 18 años.
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‘Los irradiados’
Por otro lado, existe la figura de los “irradiados”, término utilizado para los masones expulsados por no respetar la escuadra y el compás, símbolos que representan la rectitud moral y la prudencia. La escuadra simboliza actuar con rectitud, mientras que el compás representa la moderación y la justicia.
Uno de los casos más conocidos de un miembro irradiado es el del ex juez supremo César Hinostroza, vinculado a la presunta organización criminal “Los Cuellos Blancos del Puerto”. Sobre su caso, el gran maestro Carlos Tejeda mencionó que a veces se “escapa la zaranda para cernir”. Los irradiados son apartados de la hermandad.
La influencia del grado 33 en el Gabinete
En contraste, el presidente del Consejo de Ministros, Eduardo Arana, es un masón declarado, respetado y un asiduo asistente a las reuniones, ostentando el grado 33, el máximo de la orden. Su nombramiento generó interrogantes cuando incorporó a otro masón como su asesor en el Ministerio de Justicia.

Al ser consultado sobre esta decisión, miembros de la orden justifican la elección argumentando que se recurre a “gente en la que uno confía”. Esta situación plantea el debate sobre el principio de ayuda entre “hermanos”. Desde la masonería se aclara que la ayuda a un hermano es un deber, pero jamás se puede solicitar algo ilegal.
Según sus miembros, un masón que incurre en un acto delictivo deja de serlo. También desmienten mitos sobre supuestos sacrificios o rituales oscuros, calificándolos como falsedades que se han alimentado a lo largo del tiempo.
Entre logias y ministerios, la presencia de la masonería es una constante en los pasillos del poder. Con miembros suspendidos, otros expulsados y algunos en las más altas posiciones del Estado, la hermandad se hace sentir en los espacios donde se toman las decisiones que marcan el destino del país.








