Conflicto en el transporte de Machu Picchu afecta a turistas: concesiones vencidas y protestas

El caos del transporte en Machu Picchu amenaza la reputación de la ciudadela inca y el turismo en Perú.

septiembre 19, 2025 –
22:48.
Actualizado en septiembre 19, 2025 –
23:07.
Machu Picchu
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La ciudadela inca de Machu Picchu, orgullo turístico del Perú, se encuentra en medio de una disputa marcada por el caos en el transporte: concesiones vencidas, buses saturados, tarifas altas y conflictos locales.

ContraCorriente llegó a Cusco para conocer a fondo el problema que amenaza a la sétima maravilla del mundo.

Durante más de tres décadas, la empresa Consettur Machupichu S.A.C. operó esta ruta en una concesión que se extendió por años, a pesar de que su duración original era de solo tres años. El precio del pasaje ha sido un punto de queja constante entre los turistas. El trayecto de 15 minutos cuesta 24 dólares para extranjeros y 15 dólares para peruanos.

El 4 de septiembre de 2025, la concesión de Consettur venció oficialmente. La Municipalidad de Urubamba decidió no renovar el contrato y, en su lugar, entregó la adjudicación temporal de la ruta a la empresa San Antonio de Torontoy.

La medida buscaba dar un nuevo rumbo al servicio de transporte, pero la transición resultó ser un proceso caótico. Torontoy prometió operar con 18 autobuses, pero una denuncia de la empresa Perú Rail reveló que los frenos de las plataformas que transportarían los vehículos estaban cortados. Este suceso impidió el inicio de operaciones de la nueva empresa.

Disputa empresarial y protestas

La demora en la entrada en operación de San Antonio de Torontoy desató protestas de las comunidades locales. Los manifestantes bloquearon accesos y organizaron paros para exigir que el nuevo servicio de transporte comenzara a funcionar. Estas movilizaciones afectaron a los visitantes, quienes vieron sus planes de viaje alterados.

El conflicto escaló al punto que las empresas de tren Perú Rail e Inca Rail suspendieron temporalmente sus servicios hacia Aguas Calientes. Los gremios de turismo han estimado pérdidas millonarias en solo días debido a la interrupción de las actividades.

Para muchos viajeros, la visita se convirtió en una pesadilla logística. Un turista extranjero relató haber esperado tres días para poder llegar a la ciudadela inca. Otro expresó que, tras un vuelo de 37 horas, su único deseo era conocer Machu Picchu.

Organismos internacionales han señalado que si Machu Picchu no resuelve su sistema de gestión turística, podría poner en riesgo su reputación y estatus como patrimonio cultural. El conflicto no solo es por la falta de planificación turística, sino por la pugna de empresas que buscan el control del transporte en la zona. Es necesario un marco de transparencia y reglas claras para evitar que el daño a la 7ma maravilla del mundo sea irreversible.

La situación ha dejado en evidencia la necesidad de un sistema de gestión turístico más organizado y transparente en la región. La lucha por el control del transporte ha puesto en jaque la experiencia de los miles de visitantes que llegan a Cusco con la expectativa de conocer uno de los sitios más emblemáticos del mundo.

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