‘ContraCorriente’ mostró una historia de mercenarios que prestan su servicio a sangre fría a la minería informal en Trujillo, además de la ruta dónde provienen todos estos explosivos que terminan en las manos de criminales que desatan el miedo en las calles.
Una fuerte explosión estremeció Trujillo en la madrugada del 14 de agosto. 20 son los cartuchos de dinamita que estallaron en la cuadra 8 de la avenida Perú, en el barrio El Molino, causando destrozos irreparables en más de 180 viviendas.
Bandas criminales ahora detonan potentes explosivos
Hasta hace pocos años, las bandas criminales se limitaban a disparar contra fachadas o dejar cartas con balas. Hoy eso es cosa del pasado, ahora detonan potentes explosivos en zonas urbanas y negocios de todo tipo.
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Las explosiones son tan potentes que dejan zonas completamente deshechas. Las autoridades apuntaban a un conflicto entre bandas que luchan por el control del cobro de cupos en negocios locales. Explosiones con un mensaje mafioso, directo y mortal que simbolizan una guerra declarada con una ruta explosiva.
CRIMINAL REVELA OSCUROS SECRETOS DE LA MINERÍA INFORMAL
El 5 % de los explosivos que se venden legalmente a los mineros termina desviándose al mercado negro, abasteciendo a mercenarios en esta batalla. ‘ContraCorriente‘ conversó con uno de los protagonistas de estos salvajes enfrentamientos, dando detalles de su servicio a la minería informal.
Alias “Chacal” narra, con fotos y videos, cómo fue su tiempo de “servicio” como mercenario en esta guerra.
“Tamos fuertes, tamos armados ante cualquier circunstancia, hacer la chamba porque necesitamos comer al igual que todos y esto es la manera más fácil. (…) Un promedio más o menos entre 100 y 150 soles y si en algún momento hay atentado, muertos y todo está a tu favor, te pagan con un mineral o una platita extra”, manifestó.

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Además, el criminal alias “Chacal” brindó detalles de los violentos enfrentamientos.
“Tanto yo como las personas que somos parte de un grupo tenemos una función por las cuales nos pagan, entonces ahí es un mensaje claro, matar por plata o morir. (…) Es un tráfico al igual que las armas aquí, no son armas nuestras, tú sabes que son sustraídas, el asalto a algún grupo que tenga este material y al momento del ataque el bando contrario muere y las personas aprovechan en sustraerle el armamento, cartuchos”, indicó.
Relata también como se abastecen
Ante la consulta de cómo se abastecen de este letal explosivo y quién se los suministra, el mercenario señaló: “En el tema de los explosivos, es algo interno, puedo decirte que yo me apersono a tal lugar y con tal persona y nos suministra. (…) Más o menos un cartucho puede estar entre 30 y 40 soles”.
“No hay mucha razón de a quién se vende o quién se va, simplemente aquí no damos mucha información, si damos mucha info, puede ser un punto y lo capturan o lo matan, entonces toda esta información se maneja un poco discreta y los tratos son rápidos. (…) Todo tiene un precio, hasta mi vida tiene precio”, expresó.











