La mañana de este jueves 7 de agosto, desde las entrañas del Amazonas, en la zona fronteriza, Perú y Colombia marcaron territorio.
La tensión fronteriza desembocó desde la amazónica tripartita de Perú, Brasil y Colombia, pero el presidente Gustavo Petro solo cuestiona su frontera con nuestro país.
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Con dos horas y media de retraso, el mandatario de Colombia llegó a la plaza principal de la ciudad fronteriza de Leticia, donde hace un par de días, decidió, inusualmente, celebrar el aniversario de Ejército Nacional y la Batalla Bocayá.
Su principal razón es la atribución imperiosa del mandatario de confirmar que la Isla Santa Rosa no es de territorio peruano, y que nuestro país invadió sus tierras.
Sin embargo, la ciudadanía no le da la razón, así lo dejó el claro un poblador: “Hace 20 años vivo en esta isla, y me siento tan peruano como el resto de mis compatriotas. Estamos haciendo patria en esta frontera. Esta isla nunca ha sido colombiana, y que el presidente Gustavo Petro se haya expresado de esa manera es porque no conoce la realidad de los peruanos que vivimos en esta frontera”.
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Duelo de autoridades
Mientras Petro exigía que se reconsidere a quién pertenece la Isla de Santa Rosa, a metros de distancia, justamente en el distrito peruano de Santa Rosa, llegaba la delegación del Ejecutivo encabezado por el premier Eduardo Arana, acompañado de varios ministros.
Así, mientras Gustavo Petro contra lo ya estipulado en el Tratado Salomón-Lozano, los ministros peruanos emprendían una campaña de acción social, con consultas médicas, vacunación, registro de identidad y más a todos los ciudadanos de nuestra patria que viven en el último pedazo de nuestro territorio.


Busca distraer a sus compatriotas
Gustavo Petro no quiere hablar de nuestro Gobierno, pero tampoco se atreve hacerlo del suyo. Sus esfuerzos por generar una guerra diplomática, tocando un tema tan sensible como la soberanía de una nación, sin sustento alguno, sería para apartar la atención de los sustos graves que hay dentro de su Gobierno y que lo tiene atado de manos.
Juan Falkonerth, analista internacional y consultor político, respaldó esta versión: “Nosotros hemos percibido que el presidente Gustavo Petro parece que está utilizando y creando esta crisis en la frontera colombo-peruana con la única finalidad de distraer la atención de los problemas domésticos que tiene en este momento. Es solo una cortina de humo que hace daño a las relaciones binacionales”.










