Si algo esperamos por esos días de invierno, es irnos “al sobre” lo más temprano posible. De noche, que es cuando el frío más aprieta, toca envolverse cual tamal y tumbarse en el placer que solo los brazos de Morfeo sabe dar. Es ahí cuando cobra protagonismo nuestro flexible escudo de invierno: la infaltable frazada.
Conozca más sobre este tema en el reportaje de Phillip Butters (Minuto 0:30)





