El abogado Wilber Medina lanzó duras críticas contra la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), calificando su actuación durante la jornada electoral como parte de una “organización criminal”. Según Medina, los problemas reportados en las mesas de sufragio —desde retrasos en la instalación hasta la intransigencia con los personeros— no fueron errores logísticos, sino una estrategia deliberada.
El letrado sostuvo que la actitud de los coordinadores de la ONPE en los locales de votación fue “renuente” con el objetivo específico de retrasar el proceso. “El objetivo era provocar el ausentismo”, afirmó Medina, vinculando estas supuestas directivas directamente con la gestión de Piero Corvetto, extitular de la entidad.
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Wilber Medina: entre la pericia política y el “pasado aprista”
Durante el intercambio, surgió el cuestionamiento sobre la capacidad de respuesta de los personeros de partidos nuevos frente a los de agrupaciones tradicionales. Ante la comparación con la disciplina histórica del APRA, Medina admitió que la falta de experiencia y pericia política pudo haber influido en la vulnerabilidad de ciertos personeros frente a las autoridades electorales. Sin embargo, insistió en que la responsabilidad primaria recae en la autoridad que obstaculiza la labor de fiscalización en mesa.
Uno de los momentos de mayor tensión se produjo cuando el conductor apeló al “pasado aprista” de Medina para contrastar la eficacia de los personeros de antaño con los actuales. El abogado respondió de forma tajante: “Tengo 55 años y no estoy inscrito en ningún partido. He sido candidato como independiente. El hecho de que tenga amistades con miembros de un partido no condiciona mi postura técnica y legal”.
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¿Fallas técnicas o sabotaje?
Medina fundamentó sus acusaciones citando casos específicos, como la supuesta negativa del sistema para aceptar códigos de tres dígitos y la actitud de los presidentes de mesa que impedían dejar constancia de las irregularidades. Para el abogado, estos incidentes configuran un cuadro de “bloqueo sistemático” que habría afectado la legitimidad del proceso en ciertos sectores, especialmente aquellos donde la vigilancia partidaria fue más débil o inexperta.







