Roberto Sánchez, actual candidato de extrema izquierda, basa su campaña en una narrativa que lo vincula directamente con el Perú profundo y el sector rural. Sin embargo, un recorrido por su ciudad natal, Huaral, revela discrepancias entre el discurso político y la realidad local.
En las calles de esta ciudad del norte chico, los ciudadanos aseguran no reconocerlo como un representante del campo. A pesar de proyectarse como un “hijo del Ande” que domina el quechua, en su zona de origen predomina la identidad costeña, donde el uso del sombrero no es un rasgo característico.
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Roberto Sánchez bajo la lupa: ingresos estatales y vínculos cuestionados
Durante su paso por el Estado, desempeñándose como congresista y ministro de Comercio Exterior y Turismo, Sánchez percibió ingresos que superan los 878 mil soles en un periodo de cuatro años y tres meses. Esta cifra contrasta con la imagen de austeridad que intenta proyectar ante el electorado.
La investigación también expone la relación del candidato con Pedro Minaya Bazán, presidente de la Comunidad Lomera de Huaral. Minaya enfrenta investigaciones fiscales por presuntos delitos de estafa agravada, apropiación ilícita y falsificación de documentos.
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Testimonios de comuneros señalan a Minaya por la presunta retención de dinero que debía ser distribuido entre la población. La cercanía entre el investigado y Roberto Sánchez ha generado interrogantes sobre el entorno del aspirante presidencial en plena campaña electoral.






