La Comisión de Ética Parlamentaria experimentó una interrupción bochornosa. El parlamentario Roberto Kamiche dejó inadvertidamente su micrófono encendido durante la sesión, lo que permitió que una serie de comentarios inapropiados fueran escuchados por todos los presentes y en la transmisión oficial.
Mientras se discutía un informe final, el debate fue abruptamente interrumpido por el uso de expresiones soez: “hue***” y “mam***”. La intervención, proferida inadvertidamente por el congresista Kamiche, disrumpió la seriedad de la sesión y generó un palpable clima de incomodidad entre los miembros del grupo de trabajo.
Roberto Kamiche olvidó apagar micrófono
El hecho ocurrió en el marco de la evaluación del Expediente N° 200-2024-2025/CEP-CR. Este proceso disciplinario se sigue contra el parlamentario Edgar Tello. La sesión se desarrollaba con normalidad.
El presidente de la Comisión de Ética, Elvis Vergara, estaba anunciando la presentación del informe final por parte de la Secretaría Técnica.
“Apague su micro, señor congresista, se están filtrando sus audios”, indicó la presidencia.
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El comentario se dirigía al congresista Kamiche. El audio filtrado incluyó las palabras altisonantes, evidenciando un descuido del legislador.
Este tipo de incidentes técnicos suelen ocurrir, pero la naturaleza de las palabras captadas generó mayor controversia.
Implicancias de la conducta parlamentaria
La Comisión de Ética Parlamentaria tiene como mandato preservar la moral y el decoro en el Parlamento. Los miembros de este grupo de trabajo están obligados a mantener una conducta intachable.
El incidente protagonizado por el congresista Kamiche plantea interrogantes sobre el protocolo y el cuidado en las sesiones oficiales.
A pesar del percance, la sesión continuó con el pedido a la Secretaría Técnica. El objetivo principal era la exposición del informe final contra el congresista Tello Montes.
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Roberto Kamiche se disculpa
Horas después de que se desatara la controversia, el parlamentario se vio obligado a ofrecer disculpas por el lenguaje soez utilizado. No obstante, al intentar justificar su desliz, el congresista encendió el debate sobre el decoro al preguntar retóricamente: “¿Quién en el Perú no dice groserías?“.
El legislador intensificó su defensa argumentando que su error verbal no es comparable con un delito o un acto de corrupción. “¿Acaso yo he robado, he cometido un delito? El que no diga groserías en el Perú que tire la primera piedra. Eso no justifica ahora lo que yo he dicho y reitero las disculpas del caso…”, señaló, buscando minimizar el impacto de sus palabras.
Finalmente, el parlamentario añadió una arista social a su descargo, vinculando las críticas a su condición de persona con discapacidad. Denunció sentirse marginado en el hemiciclo y afirmó que la sociedad y la clase política perciben a las personas con discapacidad como “obsoletas” y “desechables”.





