El ascenso de Pedro Castillo a la segunda vuelta en las elecciones de 2021 tomó por sorpresa al país tras no figurar inicialmente en los sondeos.
A finales de febrero de aquel año, su candidatura era considerada prácticamente desconocida por la opinión pública.
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Su éxito se cimentó en dos pilares: su identidad como maestro rural y un mensaje de indignación compartida.
Mientras otros postulantes se centraban en propuestas técnicas, él utilizó la consigna “no más pobres en un país rico“.
Esta figura representaba a un sector del Perú profundo que no se sentía identificado con los políticos tradicionales o tecnócratas limeños.
El apoyo de una base magisterial organizada en cada región fue determinante para su despliegue territorial.
Volatilidad electoral y fallos en las mediciones
La pregunta sobre por qué las encuestas no midieron a Pedro Castillo encuentra respuesta en la alta volatilidad del votante peruano.
En dicho proceso, cerca del 70% de los ciudadanos decidió su voto en las últimas semanas o días.
Las encuestadoras no realizaban predicciones, sino fotografías de momentos donde las preferencias eran aún opiniones en construcción.
El crecimiento del candidato de Perú Libre fue progresivo y se aceleró drásticamente en el tramo final de la campaña.
- Las encuestas no lo registraron inicialmente porque no era un actor relevante en los meses previos.
- Candidatos como George Forsyth o Yonhy Lescano perdieron terreno por errores y cuestionamientos.
- El tablero electoral se reordenó, permitiendo que el espacio vacío fuera ocupado por el voto escondido.
Estrategia territorial de Pedro Castillo
La campaña de Pedro Castillo evitó el foco mediático de Lima durante gran parte del proceso para priorizar el trabajo de campo.
La organización política optó por postergar su ingreso a la capital hasta el cierre de la contienda electoral.
Esta estrategia de recorrer 58 distritos a pie permitió consolidar un apego masivo fuera del radar de los grandes medios tradicionales.
El fenómeno demostró que las cifras pueden ser correctas al momento de la medición, pero la política peruana se transforma rápido.
“No solamente en Perú o en América Latina. La gente tiene una desconfianza a diversas cifras porque no han acertado. Está cada vez más de espaldas a la elección de sus países, a su a la política, está más enfocada en temas ya sea de farándula“, subrayó el gerente general de CIT, José Manuel Saavedra.
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Lo ocurrido en 2021 dejó una lección sobre la fiabilidad de los sondeos en contextos de crisis y desconfianza institucional.
Lo que hoy parece una tendencia sólida, en el Perú puede convertirse en una sorpresa electoral que lo cambie todo.










