La sesión de la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales (SAC), que evaluaba las denuncias por el golpe de Estado del 7 de diciembre de 2022, se transformó en un caótico escenario de enfrentamiento, protagonizado por el expresidente Pedro Castillo y el abogado Raúl Noblecilla.
Lejos de presentar una defensa jurídica sobre los hechos que todo el país presenció, la estrategia fue la confrontación directa. Castillo tomó la palabra para reafirmarse como una víctima de “ciertos congresistas” que, según él, le pedían “un ministerio” o “algunas direcciones”, asegurando que aún guarda “sus sobres”. Evitó así referirse al fondo de la acusación: su intento de disolver el Congreso.
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No solo tuvo show de Pedro Castillo, sino también de Raúl Noblecilla
Quien llevó la sesión al límite fue Raúl Noblecilla, abogado de la expremier Betssy Chávez. Él dedicó su tiempo a lanzar improperios, calificando al congresista Alejandro Cavero de “torpe” y “tremendo viejonazo que no ha logrado nada”.
Sus intervenciones se centraron en mensajes políticos, pidiendo la “libertad y restitución” de Castillo, en lugar de defender a su patrocinada. Las reiteradas faltas de respeto llevaron a que miembros de la SAC pidieran su retiro, solicitud que la presidenta del grupo de trabajo desestimó.
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El debate de fondo quedó en el papel. Ante la falta de argumentos para negar el golpe de Estado, la consigna pareció ser el ataque y el posicionamiento político. Noblecilla incluso confirmó las aspiraciones electorales de sus defendidos, anunciando que Chávez “va a ser la presidenta del Perú” en futuras elecciones. La victimización se impuso sobre la defensa legal.








