Las coordinaciones para la realización de las Elecciones Generales 2026 se hicieron a través de WhatsApp. Una muestra más de la improvisación e ineficiencia de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que hasta este martes 21 de abril estuvo a cargo de Piero Corvetto.
No son funcionarios menores. José Edilberto Samamé Blas, gerente de Gestión Electoral, el hombre que tiene en sus manos la planificación completa del proceso, y Juan Antonio Phang Sánchez, subgerente de Producción Electoral, el que ejecuta. Uno decide, el otro mueve la maquinaria.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Piero Corvetto no entregó su pasaporte italiano a Fiscalía: “Él puede ir al aeropuerto y fugarse”, indicó Augusto Thorndike
Es la cadena de mando del sistema electoral operando como si fuera un grupo de chat cualquiera, como si se estaría coordinando una reunión social.
Primer chat
- “ID 3210 – Mesa 050832 – Nuestra Señora del Carmen, Santiago de Surco. Falta esa mesa.”
- Reportes de carteles de candidatos incorrectos (Lima Provincias en Huancayo)
El gerente escribe indicándole que no se entreguen los equipos informáticos electorales. Así, sin documento, sin sustento técnico, sin resolución. Una elección nacional frenada con un mensaje.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Piero Corvetto renunció tras consulta sobre extranjeros contratados en ONPE para elecciones 2026
Horas después, a las 4:20 de la tarde del 11 de abril, Samamé Blas envía por chat el cronograma de rutas finales. Sin firma ni trazabilidad.
“Esto demuestra una incompetencia a tal nivel que uno duda si es solo negligencia o un tema intencionado. Legalmente, es un delito contra la administración electoral”, manifestó Aníbal Quiroga, abogado penalista a ‘Beto a Saber‘.
El resultado ya lo vimos: equipos no entregados, locales sin material. La Contraloría encontró algo clave: las rutas no cuadraban. La ONPE colocó que el material llegaría en 3 horas y media, pero en la realidad eran rutas de 8 horas. Rutas que al final no se hicieron.
No estábamos asegurando la elección, la estaban dilatando. Funcionarios pagados por el Estado para garantizar el voto terminaron desarmando el proceso en tiempo real. Eso no es un error.






