La coyuntura política peruana registra un giro en la narrativa de la exprimera ministra, Mirtha Vásquez. La abogada, quien inicialmente condenó la interrupción del orden constitucional por Pedro Castillo, ha mostrado una postura distinta en sus recientes apariciones públicas.
Vásquez, quien ahora apunta a integrar el nuevo Senado de la República, ha pasado de calificar los hechos del 7 de diciembre como un quiebre democrático a cuestionar la legalidad de la prisión preventiva que pesa sobre el exmandatario Castillo.
Mirtha Vásquez ahora defiende a Castillo
“El presidente está injustamente preso allí y todos lo sabemos“, afirmó la exjefa del gabinete ministerial a un canal de YouTube.
Estas declaraciones contrastan con sus afirmaciones pasadas, donde instaba a las autoridades a sancionar lo que ella misma denominó un golpe de Estado.
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De la condena a la defensa del debido proceso
El cambio en el discurso de la candidata ha generado diversas reacciones en el espectro político. Durante los meses posteriores a la caída del gobierno de Castillo Terrones, Vásquez fue crítica con el intento de cierre del Congreso.
“Fue un acto que cruzó esa línea democrática y que, por tanto, merecería una sanción”, sostenía anteriormente. Sin embargo, su enfoque actual prioriza las presuntas irregularidades en el proceso de vacancia presidencial.
“Le hicieron un proceso de vacancia irregular e ilegal. Lo tomaron preso de manera ilegal cuando él todavía estaba en funciones”, aseguró Mirtha Vásquez recientemente. Este nuevo matiz discursivo se presenta en plena campaña para las próximas elecciones generales 2026.
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Mirtha Vásquez: Estrategia electoral y el factor Ahora Nación
La postulación de la expremier se daría bajo el partido Ahora Nación, liderado por Alfonso López Chau. Analistas sugieren que este cambio busca atraer al electorado que aún respalda al expresidente en diversas regiones del país.
“Es un golpe de Estado y creo que hay que llamarlo por su nombre”, fue la frase que marcó su distancia inicial con el régimen. Hoy, la narrativa de la persecución política parece ganar terreno en sus argumentos frente a la prensa.
La búsqueda de una curul en la cámara alta obliga a las figuras políticas a redefinir sus alianzas y discursos. Para Vásquez, la situación legal en la Diroes ahora se interpreta bajo una óptica de vulneración de derechos fundamentales.








