Tras retornar de Europa, el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, acudió a una actividad en Ate, donde habló sobre el boicot del que fue objeto en su visita a Roma.
Frente a los medios de comunicación, denunció una “mano negra” en su intento de llevar las llaves de Lima al papa León XIV.
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“Hay una mano negra, pero quién iba a pensar, estoy yendo como el alcalde de Lima, llevando la llave de la ciudad para animar al papa que venga rápido”, exclamó.
Desde Ate, confirmó que enviaron cartas para desprestigiarlo y así no sea recibido por el santo padre.
Pese a lo vivido, aseguró que perdona a quienes le hicieron eso y que incluso “está contento” de que haya recibido a sus adversarios.
“Perdono, yo sé que ha habido un montón de cartas que me han difamado y todo. Yo estoy contento que el papa pueda atender a los que han enviado las cartas”, comentó.
López Aliaga expresa su molestia
Al ser consultado quién está detrás de estos escritos, refirió que el hijo del fallecido periodista Enrique Escardó es uno de los responsables.
Ante su actuar, lamentó que mezclen un tema personal con la política, resaltando que él es católico y como tal buscó un encuentro con el máximo representante de la Iglesia.
“Yo sí quería tener, como católico, soy practicante, quería tener un ratito, un minuto me lo han privado, pero que el papa sí los atienda a ellos, a los que me han hecho este daño, para mí no hay problema, el papa es para todos, no para un grupito”, rescató.
Encuentro frustrado con el papa
El burgomaestre viajó hasta Roma para saludar al papa en nombre de Lima y entregarle las Llaves de la Ciudad y el Varayoc.
Sin embargo, su encuentro no pudo concretarse, debido a una “emboscada diplomática”, según el comunicado de la Municipalidad de Lima.
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“La estrategia, según información obtenida, coordinada desde el entorno de la Cancillería peruana, consistía en garantizar el ingreso del alcalde y su delegación a la Audiencia para luego excluir deliberadamente al alcalde del momento protocolar de saludo al papa, favoreciendo a otras personas designadas por la embajada del Perú en el Vaticano”, indicaron.
El aspirante a la Presidencia, frente a la situación, dejó los obsequios para el sumo pontífice en la Embajada de Perú en Italia y partió hacia Estados Unidos.









