En octubre de 2018, el juez Richard Concepción Carhuancho dictó 36 meses de prisión preventiva contra Keiko Fujimori por el presunto delito de lavado de activos. Un episodio que marcó en la vida de la lideresa de Fuerza Popular.
La excandidata presidencial se animó a contar detalles desconocidos de este terrible momento que le tocó pasar; días después que el fiscal José Domingo Pérez vuelva a solicitar 35 meses de prisión preventiva en contra de Keiko por el caso ‘Cócteles’.
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“Durante esos días de audiencias, iba conversando con mis hijas. Era clara la intencionalidad que había detrás de estas audiencias; aunque yo diría: ‘circo’ mediático que habían montado con mi persona”, es lo primero que dijo la excongresista en su pódcast ‘Konfesiones’.
Además, agregó: “En las noches conversaba con mis hijas Kyara Kaori. Recuerdo una charla que Kaori me preguntó con mucho temor: ‘Mamá, si es que vas a prisión, significa que te ¿van a matar? Yo la abracé fuerte, le sonreí y le dije: no Kao, eso no puede pasar y no va a pasar. Lo que va a ocurrir es que no voy a poder verte todos los días, ni vamos a poder leer cuentos en las noches, pero tú podrás ir a verme dos veces por semana”.
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Keiko Fujimori continuó con su relato: “Adelantaron todo y decidieron anunciar la prisión preventiva por 36 meses. Me llevaron a la carceleta, que era un espacio nauseabundo en los sótanos del Poder Judicial. Tenía camas de cemento y una colchoneta muy delgada”.
Al día siguiente, cuando la trasladaron al penal Anexo de Chorrillos, en medio de gran expectativa de la ciudadanía y los medios de comunicación, la hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori contó lo que sintió en ese momento.
“Cuando salí sonreí ante las cámaras para que mis hijas no me vieran mal. Yo sonreí para mis hijas. Cuando llegué a la cárcel me ofrecieron una taza de avena y era la receta de mi abuela. En ese momento sentí que mi abuela me abrazaba y dejé de sentirme sola”, manifestó Keiko.










