En el reciente debate político sobre la continuidad del mando presidencial, el exoficial mayor del Congreso, José Cevasco, ha marcado una posición firme y técnica que dista de las propuestas tradicionales de vacancia.
Para Cevasco, la clave de la salida institucional no reside en la incapacidad moral, sino en la censura, fundamentada en la naturaleza híbrida y administrativa del actual ejercicio del poder.
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José Cevasco se inclina por la censura
La tesis de Cevasco se sostiene sobre un hecho fáctico que, según indica, muchos constitucionalistas pasan por alto: el mandatario actual no ha roto su vínculo operativo ni administrativo con el Parlamento.
A diferencia del precedente sentado por Valentín Paniagua en el año 2000, el actual presidente encargado, el señor Jerí, mantiene su estatus de congresista pleno.
Cevasco enfatiza que este no es un detalle menor. “El señor Jerí cobra sueldo del Congreso y tiene un despacho lleno de asesores parlamentarios”, señaló.
Lo más crítico, según su análisis, es la ausencia de una licencia formal aprobada por el Pleno, un requisito indispensable para que un legislador pueda ejercer la Presidencia de la República con la autonomía y separación de poderes que el cargo exige.
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Diferencia entre Constitución y derecho parlamentario
Uno de los puntos más agudos de su intervención fue la distinción entre la interpretación teórica de la Carta Magna y la realidad del Derecho Parlamentario. Cevasco sostiene que, aunque los constitucionalistas interpretan la norma “de facto”, el derecho parlamentario es “rico en precedentes y antecedentes” que legitiman los trámites del Pleno.
Bajo esta óptica, si el presidente sigue siendo, técnica y administrativamente, un miembro del cuerpo legislativo, los mecanismos de control deben ajustarse a esa realidad. Por ello, Cevasco insiste en que la censura es la herramienta idónea, citando incluso intentos previos durante la gestión de Francisco Sagasti que, aunque no prosperaron, marcaron el camino procedimental.
La postura de Cevasco abre un nuevo flanco en el debate jurídico: ¿puede un presidente gobernar plenamente si aún depende de la planilla y la estructura del Congreso? Para el exoficial mayor, nunca hubo duda; la respuesta está en el reglamento interno y la práctica parlamentaria, más allá de la teoría constitucional.





