El Congreso de la República vuelve a ser escenario de un hecho insólito que pone en duda la rigurosidad y la ética de sus integrantes. En esta ocasión, el protagonista es el congresista Guido Bellido, quien protagonizó un vergonzoso incidente al anunciar prematuramente el fallecimiento de su colega de bancada, Lucinda Vásquez, basándose en información no confirmada procesada por inteligencia artificial.
El error no solo radicó en la falsedad de la noticia, sino en la evidente desconexión del parlamentario con la realidad de su entorno. Bellido, en un intento por automatizar sus condolencias, alimentó al ChatGPT con rumores que circulaban en redes sociales.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Guido Bellido pondrá a debate amnistía para Pedro Castillo, Betssy Chávez y otros: “Los perseguidos políticos”
El resultado fue una publicación en su cuenta de X (antes Twitter) donde se despedía de Vásquez con un tono solemne, sin percatarse de que la herramienta le había entregado dos opciones de mensaje. En su apuro, el legislador copió y pegó ambos textos, dejando al descubierto que ni siquiera se tomó el tiempo de leer lo que estaba publicando.
Guido Bellido: el peligro de legislar y comunicar mediante inteligencia artificial
Este “papelón” digital se mantuvo visible por más de una hora, tiempo suficiente para generar confusión y angustia entre los familiares y allegados de la congresista Vásquez.
Desde su despacho, se vieron obligados a emitir un comunicado urgente desmintiendo el deceso. Aclararon que, si bien la salud de la legisladora es delicada, lo único real era la convocatoria a una misa de salud realizada el pasado jueves.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Guido Bellido reaparece y victimiza a Pedro Castillo: “Ha sido juzgado por su origen, no por sus actos”
IA parlamentaria
Este incidente evoca lo ocurrido en mayo de 2024 con el congresista Paul Gutiérrez, quien fue duramente cuestionado por presentar proyectos de ley que incluían fragmentos íntegros de respuestas de ChatGPT, manteniendo incluso las coletillas propias del bot. La situación de Bellido agrava la percepción ciudadana sobre la “pereza intelectual” en el Parlamento.
Finalmente, Bellido borró el post y publicó unas disculpas públicas, pero el daño a su credibilidad ya estaba hecho. Con miras a una posible postulación al Senado, este episodio deja una pregunta inquietante en el electorado: ¿cuántas de sus futuras propuestas legislativas o comunicaciones oficiales serán producto de un “copia y pega” de una IA, sin el más mínimo filtro de veracidad o criterio humano?









