El futuro del presidente de la República, Pedro Castillo, ya no está en manos del Congreso, quienes han pasado de ser la solución para salir de esta grave crisis política a ser parte del problema.
Esta semana, el mandatario sumó 5 denuncias a su expediente en el Ministerio Público. La última es por los presuntos delitos de tráfico de influencias e encubrimiento real, luego de que el exministro del Interior, Mariano Gonzáles, lo acusara públicamente de obstaculizar la captura de los prófugos de la justicia Juan Silva, Bruno Pacheco y su sobrino Fray Vásquez Castillo.
Dos veces, el Pleno del Congreso ha impedido con sus votos que el jefe de Estado sea destituido. Apenas 55 congresistas -de las bancadas de Renovación Popular, Avanza País y Fuerza Popular- votaron en bloque a favor de la vacancia en la segunda moción.
Perú Libre, Perú Democrático y Juntos por el Perú votaron en bloque para salvarle el pellejo a Castillo Terrones. Sin embargo, tuvieron la ayuda de bancadas claves como Acción Popular, Somos Perú, Podemos y Alianza para el Progreso, que votaron divididos.
A poco de cumplirse un año del Gobierno, hay una competencia entre el Ejecutivo y Legislativo para ver quién goza de menos popularidad. La desaprobación del presidente alcanza el 74%, mientras que el Congreso obtiene un nivel de rechazo mayor que alcanza el 79%, según una reciente encuesta de Ipsos.
Fuentes de Contracorriente aseguran que existe la posibilidad de que la próxima Mesa Directiva caiga en manos del oficialismo, lo que significa que continuará el blindaje al profesor.
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