El papa León XIV, Robert Prevost, cada vez demuestra que a pesar de tener un origen estadounidense, los casi 40 años que estuvo acá en el Perú le dejó una huella en su corazón.
Durante la audiencia ante la curia, el santo padre exhortó al ‘gobierno’ de la Iglesia y trabajadores del Vaticano a que se desempeñen cotidianamente “evitando prejuicios y también con una buena dosis de humor, como enseñó el papa Francisco”.
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No obstante, el sumo pontífice consideró que más allá de dar discursos “programáticos”, se debe agradecer la labor que realizan en la Santa Sede.
“Sí, como sabéis, llegué hace sólo dos años, cuando el amado papa Francisco me nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos. Así que dejé la diócesis de Chiclayo, Perú, y vine a trabajar aquí. ¡Qué cambio! Y ahora […] ¿Qué puedo decir?”, agregó.
En otro momento, el papa León XIV no dejó pasar la oportunidad para relacionar su reflexión con su labor que realizó en nuestro país.
“Como religioso agustino fui misionero en el Perú, y entre el pueblo peruano maduró mi vocación pastoral. ¡Nunca podré agradecerle lo suficiente al Señor por este regalo!”, señaló.
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“Además, el llamado a servir a la Iglesia aquí en la curia romana fue una nueva misión, que he compartido con ustedes en estos dos años. Y sigo y seguiré, mientras Dios quiera, en este servicio que me ha sido confiado”, agregó.
Por ende, instó “a buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes, dialoga, siempre abierta a acoger con los brazos abiertos a todos, a todos aquellos que necesitan de nuestra caridad, de nuestra presencia, de nuestro diálogo y de nuestro amor”.










