Un hombre de 35 años sufrió de la picadura de una pulga en Estados Unidos y tras varias horas de efectos secundarios de lo que pensaba era gripe, sufrió un shock séptico.
El individuo fue llevado a la unidad de cuidados intensivos (UCI), en donde le dieron un inesperado diagnóstico.
Michael Kohlhof (35) fue intubado, recibió diversos antibióticos y hasta vasopresores para poder mantenerse con vida. Los médicos concluyeron que su estado se debió a que la pulga tenía tifus y lo contagió.
La utilización de vasopresores afectaron parte de sus manos y pies que tuvieron que ser amputados. Sin embargo, aún sigue hospitalizado a la espera de su recuperación.
Es por ello que su familia inició una campaña en GoFundMe para poder costear los gastos médicos, las terapias, prótesis y otros tratamientos.





