Celdas de 100 metros cuadrados con solo 2 inodoros y 2 recipientes de agua para entre 60 y 75 reclusos. Ahí no existen las visitas familiares y los reos están prohibidos de salir de sus celdas. Así es la 'mega cárcel del infierno' en El Salvador.
La cárcel más grande de América está ubicada en Tecoluca a 44 km de la capital y cuenta con comedores, salas de descanso, gimnasio y hasta mesas de ping pong, pero solo para uso de los guardias de seguridad.
Hay celdas de castigo oscuras sin ninguna ventana y con una cama de cemento para sancionar a reos de mala conducta. Cada reo duerme en camas de hierro, sin colchones ni almohadas, sin derecho a espacios de entretenimiento y sin ver siquiera la luz del sol.
Unos 500 militares y 350 policías están listos para responder ante cualquier amotinamiento dentro de la mega estructura, la que puede albergar hasta 40.000 pandilleros.
Cada reo debe pasar por un escáner corporal y una sesión de fotografías antes de ingresar al recinto, el cual cuenta con pozos, una planta de agua y subestaciones de energía eléctrica, para funcionar de manera autónoma.
Pero eso no es todo, el estado salvadoreño exige a las familias de los reclusos $170 dólares mensuales para suministrarles comida.





