La Casa Blanca ha confirmado oficialmente que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene su firme intención de adquirir Groenlandia, una propuesta que ha reactivado las tensiones diplomáticas con Dinamarca y el gobierno autónomo de la isla.
A pesar del rechazo tajante de las autoridades danesas y groenlandesas, Washington insiste en que la operación es vital para la seguridad nacional estadounidense.
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Geopolítica en el Ártico: El interés estratégico de Estados Unidos en Groenlandia
La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, informó que el equipo presidencial debate “activamente” los términos de una posible transacción. Según la administración Trump, la soberanía sobre este territorio de más de 2 millones de kilómetros cuadrados permitiría a Estados Unidos fortalecer su capacidad de disuasión frente a la expansión militar y económica de Rusia y China en la región ártica.
La comparación con la histórica compra de Alaska no es casual; el gobierno estadounidense ve en Groenlandia un activo geoestratégico similar, aunque poco poblado. Sin embargo, la retórica ha subido de tono debido a la negativa de Trump a descartar el uso de la fuerza, lo que ha generado conmoción en Europa. No obstante, Leavitt matizó que la “primera opción” sigue siendo la vía diplomática.
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Respuesta de Dinamarca y Groenlandia a intención de Donald Trump
La respuesta desde Copenhague y Nuuk ha sido de una unidad inquebrantable. El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ha reiterado que la isla no está en venta y que cualquier decisión sobre su futuro recae exclusivamente en sus 57,000 habitantes.
Por su parte, la ministra Vivian Motzfeldt advirtió que no se aceptará ninguna negociación que ignore la voluntad del pueblo groenlandés.
Para intentar reducir las tensiones, el secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que mantendrá reuniones con representantes daneses la próxima semana. “Me reuniré con ellos para abordar la situación”, señaló Rubio, en un intento por canalizar la propuesta a través de canales institucionales.
Mientras tanto, en el Capitolio, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, buscó calmar las aguas al asegurar que, por el momento, no existen planes para el despliegue de tropas, enfatizando que la prioridad actual de los republicanos es agotar la instancia de diálogo con sus aliados de la OTAN.










