El escenario político en Venezuela ha dado un giro sísmico tras las recientes revelaciones sobre la captura de Nicolás Maduro. Según un reportaje del diario británico The Telegraph, la actual presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y su hermano Jorge Rodríguez, habrían sido los arquitectos de una negociación secreta con los Estados Unidos para facilitar la entrega del mandatario.
Las tratativas, que se llevaron a cabo bajo estricto hermetismo en Doha, Qatar, contaron con la intermediación de un alto miembro de la familia real qatarí. El objetivo de los hermanos Rodríguez no era únicamente el desplazamiento de Maduro, sino asegurar una transición controlada que evitara el colapso total del Estado venezolano.
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En estas reuniones, Delcy y Jorge se presentaron ante Washington como una alternativa política “más aceptable” y pragmática, con la capacidad de garantizar la estabilidad institucional y, fundamentalmente, la cooperación continua en el sector petrolero, vital para los intereses energéticos globales.
No sacaron a Nicolás Maduro, lo entregaron
Las sospechas de una entrega interna cobran fuerza con las declaraciones del exvicepresidente colombiano Francisco Santos, quien afirmó que la escasa resistencia durante el operativo de captura solo se explica mediante acuerdos previos dentro del corazón del régimen. “Maduro no fue sacado, sino entregado”, sentenció Santos.
Por su parte, el líder opositor Juan Guaidó reforzó esta tesis en declaraciones a El Comercio, señalando que “todo apunta hacia esa dirección”. Guaidó mencionó la existencia de comunicaciones directas entre la administración de Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, hacia Rodríguez, donde se habrían fijado las condiciones para el post-madurismo.
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El factor del ‘Topo’ y la recompensa
La operación también habría contado con un elemento clave: un infiltrado en el círculo íntimo de Maduro reclutado por la CIA. Según The New York Times, la recompensa de 50 millones de dólares fue el incentivo final para que este informante facilitara las coordenadas exactas.
Hoy, mientras Venezuela intenta asimilar estos eventos, Nicolás Maduro permanece recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, el mismo penal de máxima seguridad que albergó al narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, marcando el fin de una era y el inicio de una gestión de Delcy Rodríguez bajo la sombra de la sospecha.










