La situación se torna cada vez más tensa en China, luego de que se prohibiera el uso de iPhone, de Apple, y otros dispositivos de tecnología extranjera en sus agencias de gobierno.
Un reciente informe de The Wall Street Journal explica que la medida se basa en los posibles riesgos para la seguridad, dado que se estarían realizando actos de espionaje e interferencia.
Asimismo, se buscaría eliminar gradualmente los equipos occidentales durante un periodo de tres años en favor de las alternativas locales.
De este manera, acrecienta la guerra tecnológica entre China y Estados Unidos, y desata una enorme desconfianza entre los usuarios, justo cuando Apple viene obteniendo una cuota de mercado en la nación asiática.
Este mismo escenario se observa en Estados Unidos, donde se ha vetado varios productos de compañías chinas, como Huawei y TikTok, para que empleados gubernamentales no los usen.





