Rafael Fernández, expareja de la presentadora de televisión Karla Tarazona, sorprendió al confesar en un video que padece el síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad que lo mantuvo durante más de una semana en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
“Estuve ocho días en UCI, conectado con una vía en el cuello, incomunicado y mi madre lloraba, pensando que podía morir, porque había muchos casos de personas que fallecieron“, relató el empresario en una grabación publicada en su cuenta de Instagram.
Los primeros síntomas que se confundieron con una intoxicación
Según contó, los primeros síntomas se confundieron con una simple intoxicación estomacal, pero, con el pasar de los días, su salud empeoró de manera alarmante.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Karla Tarazona tras declaraciones de Rafael Fernández: “No opino de personas que no existen”
“En mi caso, cuando me puse más grave, me atacó las manos, que las tengo un poco adormecidas. Los pies, hasta que llega a la parte de los pulmones y te ponen un respirador. No fue mi caso, porque los doctores llegaron a controlarlo rápidamente”, explicó.
Ocho días en UCI: el temor a la muerte y la lucha por sobrevivir
Fernández reconoció que hubo un momento en el que pensó que no caminaría más. “Es bastante difícil. En algún momento dije: ‘No voy a caminar’. Casi me pongo a llorar, porque soy una persona que hace deporte y soy activo, y gracias a eso no me dejé vencer”, sostuvo, asegurando que mantiene la esperanza de recuperarse completamente en los próximos meses.
- TAMBIÉN PUEDES VER: Rafael Fernández le da su bendición a Karla Tarazona y Christian Domínguez: “Deseo que sean felices”
También, mencionó que su diagnóstico ha sido oportuno. “La cepa que tuve fue una mediterránea y no tan agresiva. Aquí ha habido más de 15 mil casos y no te avisan. No es que te dé porque tengas una condición, sino que hay múltiples cosas que la desencadenan”, detalló.
Posibles causas: alimentos y contagio que habrían desencadenado la enfermedad
El empresario reveló cuáles habrían sido las posibles causas del síndrome que lo afectó: “Puede que haya consumido algún alimento que no estuvo bien lavado o un pollo que no estuvo bien cocido, o porque tomé agua de caño ya que hacía calor y estaba en la playa, o por una infección estomacal o un fuerte resfrío que bajan las defensas”.
Su recuperación: la batalla continua y el apoyo familiar
Finalmente, aseveró que sigue luchando con terapias, vitaminas y el apoyo incondicional de su familia. “Aún tengo adormecimiento que puede durar cuatro a cinco meses. No me dejé vencer. Gracias a Dios, mi familia es unida”, sentenció.








