Guillermo Enrique, futbolista de Alianza Lima, mostró su lado más humano en una entrevista en la que reveló haber atravesado uno de los pasajes más oscuros de su vida personal y profesional, en el que también estuvo involucrado el director técnico Néstor ‘Pipo’ Gorosito.
Detrás de los reflectores, los aplausos y las críticas, existen seres humanos lidiando con presiones enormes e instantes de soledad. En una reciente confesión, el lateral derecho confesó que estuvo al borde del “colapso emocional” antes de ser oficializado como jugador del club ‘blanquiazul’.
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“Estaba sin rumbo en Argentina. Estaba a punto de entrar en un colapso emocional. Triste, la verdad, porque no tuve un buen momento, ya que tenía muchas lesiones”, manifestó, con la voz casi quebrada, Enrique.
En medio de ese túnel sin salida, apareció una figura inesperada aunque fundamental: el ahora entrenador de Alianza. El argentino, más allá de las tácticas, se convirtió en un sostén emocional clave para Enrique.
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“Tengo solo palabras de agradecimiento para Gorosito. Es un técnico que me ayudó y me trajo a un club hermoso (…) Hoy tengo lesiones, pero me recupero rápido por el profesionalismo que tengo y las ganas de jugar en Alianza”, expresó el jugador, resaltando el acompañamiento de ‘Pipo’.
Guillermo Enrique nació el 24 de febrero de 2000. A lo largo de su trayectoria, el deportista de 25 años vistió las camisetas de Gimnasia y Esgrima La Plata, y Banfield, ambos de la Primera División de Argentina.










